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Tema
para reflexionar
Cambios...
Los
cambios siempre tienen que ser para mejorar y sernos útiles
a todos los que, trabajando honradamente, queremos mejorar por medio
de nuestras propias iniciativas y no vivir de Papá Estado.
Cuando quiero asegurarme del verdadero significado de una palabra,
un término o un concepto, prefiero ir al Diccionario de la
Lengua Española de la Real Academia, en lugar de asumir que
sé o que entiendo lo que significa lo que estoy oyendo, y
lo hago para evitar el riesgo de cometer un error por no haberme
preocupado por entender bien de qué se trata, y, creyendo
que una cosa es otra, tomar una decisión equivocada, que
después de haber malinterpretado algo y decidido, al querer
remediarlo, darme cuenta de que es complicado y difícil hacerlo
y que además el costo social, humano y económico puede
ser incalculable.
Al examinar el significado de la palabra cambiar, ésta
significa dejar una cosa o situación para tomar otra.
El verbo mejorar quiere decir adelantar, acrecentar
algo, haciéndolo pasar a un estado mejor; el concepto mejor
significa que una cosa o situación es superior a otra cosa
y que la excede en una calidad natural o moral y, por último,
peor significa de mala condición o de menor calidad
respecto de otra con que se compara.
Descritos el significado de cambiar, mejorar,
mejor y peor, permítanme los siguientes
comentarios.
En 1976, con la muerte del general Francisco Franco, que gobernó
España por más de cuarenta años, podemos decir
que se inició la transición española,
que con relación a la modernización e internacionalización
del país aún continúa, pero en lo relativo
a cambiar el sistema político de una dictadura a una democracia,
también podemos decir que duró los siguientes diez
años, por lo menos hasta el segundo período gubernamental
del PSOE (Partido Socialista Obrero Español).
El argumento principal del PSOE para acceder al gobierno fue el
cambio. Yo creo que el mensaje contenido en esta palabra
en aquel entonces era claro: terminar de salir de una dictadura
para entrar en un sistema democrático en el cual, cuando
la voluntad del pueblo así lo decida, pueda cambiar a los
gobernantes, tal como ha sucedido, y así es como ahora gobierna
en España el Partido Popular, con la misma mayoría
que tenía el PSOE hace unos veinte años, y el Partido
Comunista desapareció en las terceras elecciones.
La lección es que, cuando hay democracia, los ciudadanos
podemos cambiar de opinión y dar nuestro voto a otros que
ofrecen mejores alternativas, conservando el modelo político
y el sistema de convivencia económico y social.
Se trata entonces de que los cambios deben ser para mejorar, pero
dentro del sistema establecido.
Así tenemos hoy una España que crece continuamente
en la investigación, el desarrollo, el diseño, la
moda, el deporte, la industria, la construcción, las exportaciones,
el poder adquisitivo, el afianzamiento de la democracia, su relevancia
en el mundo y su participación internacional e incluso en
la ayuda al desarrollo de nuestra zona geográfica.
Es decir los cambios que se implantaron fueron para mejorar. Y en
este sentido es que debemos interpretar el concepto cambio,
que reincidentemente nos proponen los candidatos a la presidencia.
Sin embargo es muy importante no confundir el cambio para
mejorar, como el de España, con el cambio para
empeorar, que puede significar cambiar el sistema político
de economía libre y abierto al mundo que ahora tenemos, por
otro restrictivo, dictatorial y antidemocrático como el que
existe en Cuba.
Señores, en Cuba no hay democracia, hace falta de todo, para
casi todo hay que hacer cola, la gente languidece esperando no saben
qué, todo va despacio, el instinto de superación personal
y de iniciativa es mínimo, la mayor parte de la gente tiene
poco interés por el futuro, las pocas fábricas son
viejas; los vehículos, de los años cincuenta, y la
gente que no tiene privilegios políticos, parientes y amigos
relacionados con los políticos o el partido, o parientes
en el extranjero, se la pasa igual de mal o peor de lo que sucede
en otros países latinoamericanos.
Con todos mis respetos hacia las personas que creen en ese modelo,
pienso que no es el adecuado para nuestro país, donde lo
que queremos es todo lo contrario: dinamismo, modernismo, acceder
a la tecnología, salir a aprender a otros países y
sobre todo no caer en la continua mentalización sobre un
paraíso inexistente.
Con la referencia y diferencias expuestas, tenemos dos modelos por
el que nos podemos decidir: El de España, donde el cambio
fue siempre para mejorar y se ha realizado en sólo veinticinco
años, o el de Cuba, que después de más de cuarenta
años sigue siendo un país donde se dice que no hay
analfabetismo, la seguridad social abarca a todos, pero continúan
bajo las órdenes de alguien a quien no pueden cambiar y que
incluso se atrevió a hacerles firmar que nunca cambiarían
el sistema dictatorial y antidemocrático.
En España la gente que quiere trabajar tiene trabajo, la
seguridad social cubre a todos, hay un sinfín de oportunidades
de estudio, la tecnología está a la mano de todos,
la gente puede viajar a todo el mundo, las empresas prosperan y,
si a los españoles no les gusta cómo los gobernantes
se desempeñan, eligen a otros y punto.
¿Cuál tipo de cambio prefiere usted? El cambio
para empeorar, pasando del sistema que tenemos a uno parecido
al de Cuba, o el cambio para mejorar, como el de España,
y continuar trabajando y afinando el modelo de economía de
mercado, democracia y libertad que ahora tenemos.
En tres meses tenemos que decidir y mi preocupación ahora
es generarle reflexión, pues aún está a tiempo
para informarse muy bien sobre lo que quiere y no dejarse seducir
en las últimas dos semanas por una campaña y música
bullanguera con promesas difíciles de alcanzar.
Los cambios siempre tienen que ser para mejorar y sernos útiles
a todos los que, trabajando honradamente, queremos mejorar por medio
de nuestras propias iniciativas y no vivir de Papá
Estado, recibiendo lo mínimo después de largas
colas.
*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.
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