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Emergencia
en la Embajada
El
aeropuerto de Ilopango era la terminal, y la base aérea
de Comalapa, el punto de destino final en los Estados
Unidos .
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Familias Algunos estadounidenses
voluntarios llegaron con toda su familia.
Foto EDH
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Cualquiera recordaba las escenas de una película sobre la
evacuación de los norteamericanos de Vietnam tras la toma
de Saigón, pero en este caso no había angustia ni
bombardeos.
Se trataba de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador, en la
apacible y fresca Residencial Santa Elena, al suroeste de San Salvador.
Las autoridades estadounidenses simularon ayer, de esa manera, la
salida de sus ciudadanos de El Salvador ante un desastre natural.
Desde las 6:30 de la mañana comenzaron a llegar los helicópteros
Chinook (los más grandes, utilizados para carga y transporte
de soldados), con la tropa de la Fuerzas Especiales.
Las enormes aeronaves habrán hecho de seis a ocho traslados
desde Santa Elena, en La Libertad, hasta el aeropuerto de Ilopango
para una escala intermedia hacia el aeródromo El Salvador,
para transbordar a los aviones.
Los Chinook llevaban a los estadounidenses en grupo de 25 a 30 personas.
El primero de los mismos llegó a las 9:00 de la mañana,
y el intervalo entre un viaje y otro no era mayor a los 15 minutos.
Sólo uno, el tercero o cuarto se tardó más
de media hora. Participaron cuatro Chinook y dos Black Hawk.
No hubo atrasos de tráfico, por curiosos, o cierre de calles,
tal y como previó la embajada un día antes. Hubo mucho
más seguridad que otros días, los vigilantes privados
y los policías no permitían caminar por la acera inmediata
a la sede diplomática, y cualquier vehículo que se
estacionaba era retirado rápidamente.
La razón, dijeron algunos agentes, por seguridad, pero no
sólo de la embajada norteamericana, sino de los transeúntes
y los conductores, pues la turbulencia de las aeronaves quebraba
ramas de los árboles, levantaba piedras y basura.
La atención de citas por visas no se interrumpió en
lo que se refiere a las de inmigrante o residencia. Entre 15 y 20
personas esperaban su turno.
Contenedor con hélices
Pocos salvadoreños habían visto un Chinook en el cielo.
- La mayoría de comentarios era que parecía un contenedor
(de tráiler)
con hélices.
- Las enormes aspas levantaban polvo, piedras y quebraban una que
otra rama.
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