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El
juego de las emociones
Pero
¿qué es? En realidad no es nada. No pretendo decir
nada. Ésta fue la explicación que dio el director
de teatro César Pineda al referirse a su último montaje
El huevo.
La obra, que se presentó ayer en la Plaza Minerva de UES,
muestra un verdadero esfuerzo de comunicación corporal.
¿La trama? No hay trama. ¿La historia? No hay historia,
es simplemente lo que ustedes quieran interpretar, manifestó
Pineda después de la presentación.
Sin embargo, el montaje de aproximadamente 45 minutos, elaborado
para ser presentado en espacios abiertos, muestra una innovadora
técnica (al menos, en nuestro país) para transmitir
la realidad social.
El desarrollo
Cuatro personas en escena fueron las encargadas de llevar las emociones
a elevados niveles de expectación y curiosidad.
Esta producción es el resultado de un proceso de entrenamiento
físico y sensorial, que trabajamos desde hace dos meses...
y otras locuras, mencionó el director.
Pineda aseguró que con este método se busca llevar
al actor a situaciones extremas.
Los diferentes personajes que componen nuestra sociedad fueron representados
en un ejercicio sensorial al aire libre, mostrando cómo,
en una sociedad invadida por las comunicaciones, los seres humanos
no nos comunicamos realmente.
Aunque al final el ritmo es un poco bajo y los artistas dan muestras
de cansancio, este experimento teatral obliga al público
a mantenerse alerta, desconcertado, esperando ansioso la evolución
de la pieza.
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