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Migueleños
celebraron día dedicado a Virgen de la Paz
San
Miguel.
El templo estaba lleno. A unos metros, decenas de comerciantes ofrecían
sus productos.
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Varios obispos presidieron
con solemnidad los oficios dedicados a la Virgen de La Paz.
Foto EDH
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Oficialmente las actividades religiosas en honor de la Virgen de
la Paz concluyeron ayer, y millares de fieles asistieron a los actos
de clausura que convirtieron, primero, a Catedral y, luego, a las
principales calles de la ciudad, en escenarios de devoción.
Desde temprano, en las vías inmediatas al templo se instalaron
decenas de vendedores, en cuyas cajas y canastos mostraban las estampas
religiosas. Sabían que sería un buen día para
vender.
Llegaron excursiones de diferentes partes del país, así
como particulares que viajaron por sus medios. Un cordón
de seguridad se había establecido alrededor del templo y,
a las 10:00 de la mañana, ya no era posible ingresar. Estaba
lleno.
Humildes migueleños ocupaban unas bancas; comerciantes y
amas de casa, otras. Entre ellos, destacaba la presencia del Vicepresidente
Carlos Quintanilla en un lugar, y del candidato efemelenista Schafik
Handal, en otro.
Pero la atención de los presentes estaba enfocada en el mensaje
religioso. Monseñor Miguel Ángel Morán Aquino,
obispo migueleño, tuvo a su cargo la homilía en cuyo
desarrollo llamó a los asistentes a mantener la devoción
y el respeto.
El mensaje
Los oficios fueron concelebrados. Ahí estaban el Nuncio Apostólico,
monseñor Giacinto Berlocco, y el Arzobispo de San Salvador,
monseñor Fernando Sáenz .
Hacía calor en el templo. Pero muy pocos abandonaron el lugar
antes de terminar la misa, que duró más de dos horas.
Al finalizar los oficios, el templo quedó vacío rápido,
mientras en las calles unos se dirigían a restaurantes, otros
compraban algún recuerdo y gran parte de los presentes regresaba
a sus hogares.
Quienes deseaban estar presentes en todas las actividades de ayer
apenas tuvieron tiempo para almorzar.
Poco después de las 4:00 de la tarde se inició la
procesión con la imagen de la Virgen por varias calles de
la ciudad. Los acompañantes ocupaban las vías de acera
a acera, muchos llevaban velas y otros entonaban cánticos
u oraban.
No podemos dejar perder nuestras costumbres. San Miguel siempre
ha sido católico, expresaba una sexagenaria mientras
caminaba tras la imagen.
Los no vistos
- Para conservar la devoción, participaron muchas personas
de manera discreta.
- Miembros de la PNC y del Cuerpo de Agentes Metropolitanos permanecían
cerca, para prevenir desórdenes.
- Socorristas de diferentes entidades estuvieron en alerta para
atender cualquier incidente. Por fortuna hubo algunos casos de sofocación,
pero ninguno grave.
- Los comités de laicos trabajaron desde mucho antes, unos
ordenando el templo; otros, preparando la atención a fieles
e invitados especiales.
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