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Ecos del Enade

Salvador Castellanos*
El Diario de Hoy
scastellanos@elsalvador.com

Me parece, sobre todo, que nuestro futuro no depende exclusivamente de modelos económicos o políticos, de recetas mágicas o de nuestras riquezas naturales.

Escuchar en una sola jornada la visión de nación de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República, de los presidentes de los tres órganos del Estado, un análisis despolitizado de la realidad nacional y además llevar a cabo una encuesta sobre institucionalidad es algo que no se da muy a menudo.

De ahí la relevancia del cuarto Encuentro Nacional de la Empresa Privada, Enade 2003, en cuyo marco se realizó una propuesta de medidas a largo plazo, destinadas a fortalecer la gobernabilidad y, con ella, el crecimiento político, económico y social de nuestro país.

El discurso inaugural, a cargo de la ingeniera Patricia de Parras, adelantó el carácter propositivo de este cónclave, que reunió más de un millar de empresarios, funcionarios, diplomáticos y políticos.

Fue atinado reconocer los desequilibrios sociales, las debilidades del sistema y el enorme camino por recorrer en materia de desarrollo humano. Sobre todo, la urgente necesidad de unir esfuerzos para sacar adelante al país.

De la propuesta de este año destaca su orientación al bienestar general, más que sectorial. Son congruentes las recomendaciones para combatir la pobreza, mejorar la prestación de servicios de salud, educación y vivienda; la importancia de mejorar la infraestructura de caminos rurales y agua, además de la soberanía y protección del consumidor.

En el documento se reconoce la apertura e integración regional como factores de desarrollo. Llama a un Estado más eficiente, y propone medidas de transparencia y fiscalización gubernamental.

No deja por fuera las políticas en lo laboral, financieras, medio ambiente, exportaciones, agro y otros sectores, que pueden propiciar una mayor productividad.

Así como el fortalecimiento de la disciplina fiscal y el control de la corrupción. Los cinco ejes sobre los que se sustenta la propuesta indican una objetiva lectura de la realidad nacional y un camino sobre el cual se puede cimentar la gobernabilidad democrática, que nos conducirá al esperado desarrollo humano.

Enade 2003 resultó un fuerte llamado de atención a nuestras instituciones. El estudio presentado por Fusades demostró cómo la mayoría de ellas ha perdido credibilidad y confianza ante la sociedad.

También quedó en evidencia el deterioro del Estado de Derecho, el control de la corrupción, la rendición de cuentas y la eficiencia gubernamental. Es del todo deseable que esta radiografía se tome como un reto y no como un ataque.

Algo similar sucedió con la encuesta que los organizadores realizaron entre los asistentes. Sus resultados, más que mostrar una granítica posición alrededor del actual modelo gubernativo y económico, apuntan a la importancia de fortalecer la inversión social y la prestación de servicios. Algo que debe ser tomado en cuenta por el futuro gobierno.

Haber podido conocer la visión de país de los cuatro candidatos a la presidencia de la República fue uno de los aspectos más relevantes de la jornada.

Me pareció un buen signo cómo el candidato del FMLN, Schafik Handal, disertó frente al nutrido grupo de empresarios, y en un ambiente de total respeto, lanzó críticas al actual modelo y mostró su desacuerdo con la dolarización y el TLC. Tampoco la intervención del candidato de ARENA, Antonio Saca, arrancó vítores o fue interrumpida por aplausos.

Lo que me lleva a pensar que hemos avanzado en materia de tolerancia y respeto al libre juego de ideas.

En lo personal, después de haber escuchado a todos los actores que reunió este Enade-2003, me da la sensación de que estamos dejando de ver las cosas en blanco y negro, y hemos comenzado a ver los tonos grises.

Así como Schafik Handal se encargó de describir la parte negativa de nuestro proceso, la inspirada participación del Presidente Francisco Flores puso de manifiesto la cara positiva de nuestro país.

Me parece, sobre todo, que nuestro futuro no depende exclusivamente de modelos económicos o políticos, de recetas mágicas o de nuestras riquezas naturales.

Los países no triunfan o fracasan a partir de estas variables, sino de la calidad de su liderazgo, de la buena voluntad de sus funcionarios, de la capacidad de concertar y trabajar en equipo, con visión de país; es una cuestión de honestidad y solidaridad.

Nuestro país tiene grandes debilidades y grandes virtudes. Sólo es cuestión de dejar de ver el vaso medio lleno o medio vacío, y comenzar a recorrer el camino por delante.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

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