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Descorriendo
el velo
El baile del pasito tun tun
La
campaña de valores impulsada por El Diario de Hoy es de una
enorme importancia para nuestra sociedad.
El que es libre, elige entre determinadas opciones, la o
las que le parecen mejores o más convenientes, tanto para
su bienestar como para los demás en general. Las personas
libres piensan muy bien en lo que van a hacer antes de decidirse
a actuar de una u otra manera, pues saben que la libertad no es
sinónimo de hacer lo que nos dé la gana, y que la
mayoría de nuestros actos tienen consecuencias buenas o malas,
según el grado de responsabilidad con el que actuemos.
El párrafo anterior es parte del fas-cículo sobre
el valor de la libertad que forma parte de la campaña de
promoción de valores que publica los miércoles El
Diario de Hoy conjuntamente con la Secretaría Nacional de
la Familia.
Sirva lo anterior como un esbozo a un pequeño análisis
sobre la importancia de nuestra libertad, la cual no gozan los pueblos
que son gobernados por regímenes totalitarios como el de
Cuba, donde el gobierno decide por cada uno de los ciudadanos y
éstos únicamente tienen derecho a decir sí
estamos de acuerdo, ya que, de lo contrario, terminan en la
cárcel o en el paredón de fusilamiento.
Los salvadoreños nos hemos ganado con sangre y lágrimas
nuestra libertad. Recordemos que durante el conflicto armado salíamos
a votar bajo las balas disparadas por los comunistas, que ahora
dicen creer en la democracia y en la libertad, pero sólo
cuando les conviene. Como dice un viejo refrán: Decir
suele ser señal de no hacer; como ladrar lo es de no morder.
Durante esta campaña electoral debemos estar muy atentos
a lo que dicen y hacen los candidatos a la Presidencia de la República,
pero sobre todo cómo éstos son la imagen viva de todos
los valores que pregonan, con una alta congruencia entre el decir
y hacer. Tenemos la obligación cívica y moral con
nosotros mismos, con nuestros hijos y con las futuras generaciones
de mantener la libertad. Pericles decía que la felicidad
está en la libertad, y la libertad en el coraje.
La campaña de valores impulsada por El Diario de Hoy es de
una enorme importancia para nuestra sociedad, y todos los candidatos
a la primera magistratura deberían comprometerse públicamente
a trabajar por el rescate de los valores cívicos, morales
y religiosos. Pero para ello, primero, tienen que demostrar congruencia
entre lo que dicen y hacen, así como entre lo que han sido
en el pasado y lo que en la actualidad pretenden proyectar.
Y aquí surge el problema. ¿Cómo un candidato
presidencial cuestionado por el negocio que hizo con la basura podría
hablar de honestidad? O cómo éste tránsfuga
podría defender el valor de la lealtad, entendida ésta
como el respeto por las ideas con las que nos identificamos. ¡Qué
valores morales tiene un político que cambia de ideología
como cambiarse de zapatos!
El otro candidato comunista, Schafik Handal, dijo textualmente el
26 de octubre pasado, durante una entrevista en el Canal 21, ante
una pregunta de la moderadora del programa, Carmen de Hernández:
Es cierto que el FMLN hizo algunos secuestros, sobre todo
en sus primeros tiempos. Eso estaba vinculado con las necesidades
de financiamiento de aquella lucha y esos secuestros efectivamente
dieron recursos.
¿Cómo este secuestrador comunista confeso podría
hablar del valor de la libertad si precisamente la libertad es la
que le robaron a todas sus víctimas? Además, su proyecto
político es instaurar un régimen similar al de Cuba,
donde no existe libertad. ¡Cómo puede defender el valor
de la verdad si miente cuando sostiene que cree en Dios y todos
sabemos que los comunistas son ateos!
¿Cómo puede hablar del valor de la sinceridad si finge
la sonrisa que le han inducido a través de narcoterapias
en Cuba? Llega a tanta la falsedad de este comunista que ahora asiste
a actos religiosos, abraza niños, baila el pasito tun
tun y aparece felizmente enamorado de su esposa después
de cuarenta años de no vivir juntos. ¿Es él
realmente? Todos sabemos que no. Los efectos de la hipnosis le desaparecerán
el 21 de marzo próximo por la noche, cuando se dé
cuenta de que ha perdido las elecciones.
El comunismo destruye nuestros valores más elementales, como
la dignidad y la integridad. Esto me recuerda al escritor peruano
Eudocio Ravines, quien en su libro La gran estafa, en
la página 41, afirma: En una conversación entre
el marxista Doogán y Ravines, dice Doogán: Nos
lanzamos a realizar una revolución sangrienta para liberar
a la humanidad, y hemos sometido a los trabajadores al más
infame y duro de los yugos, camarada, y tu respuesta será
igual a la mía: Los comunistas somos, aquí y afuera
de aquí, los bienhechores del mal, hemos tomado una teoría
romántica, sedienta de justicia, henchida de generosidad,
y hemos fabricado con ella el collar y el bozal de perro que le
hemos puesto a la clase trabajadora: en Rusia y en todo el mundo.
La conversación continúa así: Porque
hemos abozalado a los trabajadores, amigo mío, les hemos
desplumado las alas. De seres libres los hemos convertido en instrumentos
dóciles, serviles, oportunistas y pícaros, porque
el que se vuelve mentiroso, farsante, cínico, al final, pues
es un pícaro. Y eso somos, aunque te dé vergüenza,
la mayoría de los comunistas, y en especial los que tenemos
en la mano el pandero.
Lo anterior deja al descubierto la farsa del comunismo en cuanto
a la libertad. Es bueno conocer los valores, pero lo es aún
más practicarlos, hacerlos parte de nuestra vida diaria para
que, poco a poco, construyamos una nueva sociedad basada en valores
cívicos, morales y religiosos. Y los candidatos son llamados
a ser verdaderos ejemplos de la práctica de estos valores.
*Subjefe de fracción ARENA.
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