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Descorriendo el velo
El baile del “pasito tun tun”

Norman Quijano*
Editorial
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

La campaña de valores impulsada por El Diario de Hoy es de una enorme importancia para nuestra sociedad.

“El que es libre, elige entre determinadas opciones, la o las que le parecen mejores o más convenientes, tanto para su bienestar como para los demás en general. Las personas libres piensan muy bien en lo que van a hacer antes de decidirse a actuar de una u otra manera, pues saben que la libertad no es sinónimo de hacer lo que nos dé la gana, y que la mayoría de nuestros actos tienen consecuencias buenas o malas, según el grado de responsabilidad con el que actuemos”.

El párrafo anterior es parte del fas-cículo sobre el valor de la libertad que forma parte de la campaña de promoción de valores que publica los miércoles El Diario de Hoy conjuntamente con la Secretaría Nacional de la Familia.

Sirva lo anterior como un esbozo a un pequeño análisis sobre la importancia de nuestra libertad, la cual no gozan los pueblos que son gobernados por regímenes totalitarios como el de Cuba, donde el gobierno decide por cada uno de los ciudadanos y éstos únicamente tienen derecho a decir “sí estamos de acuerdo”, ya que, de lo contrario, terminan en la cárcel o en el paredón de fusilamiento.

Los salvadoreños nos hemos ganado con sangre y lágrimas nuestra libertad. Recordemos que durante el conflicto armado salíamos a votar bajo las balas disparadas por los comunistas, que ahora dicen creer en la democracia y en la libertad, pero sólo cuando les conviene. Como dice un viejo refrán: “Decir suele ser señal de no hacer; como ladrar lo es de no morder”.

Durante esta campaña electoral debemos estar muy atentos a lo que dicen y hacen los candidatos a la Presidencia de la República, pero sobre todo cómo éstos son la imagen viva de todos los valores que pregonan, con una alta congruencia entre el decir y hacer. Tenemos la obligación cívica y moral con nosotros mismos, con nuestros hijos y con las futuras generaciones de mantener la libertad. Pericles decía que “la felicidad está en la libertad, y la libertad en el coraje”.

La campaña de valores impulsada por El Diario de Hoy es de una enorme importancia para nuestra sociedad, y todos los candidatos a la primera magistratura deberían comprometerse públicamente a trabajar por el rescate de los valores cívicos, morales y religiosos. Pero para ello, primero, tienen que demostrar congruencia entre lo que dicen y hacen, así como entre lo que han sido en el pasado y lo que en la actualidad pretenden proyectar.

Y aquí surge el problema. ¿Cómo un candidato presidencial cuestionado por el negocio que hizo con la basura podría hablar de honestidad? O cómo éste tránsfuga podría defender el valor de la lealtad, entendida ésta como el respeto por las ideas con las que nos identificamos. ¡Qué valores morales tiene un político que cambia de ideología como cambiarse de zapatos!
El otro candidato comunista, Schafik Handal, dijo textualmente el 26 de octubre pasado, durante una entrevista en el Canal 21, ante una pregunta de la moderadora del programa, Carmen de Hernández: “Es cierto que el FMLN hizo algunos secuestros, sobre todo en sus primeros tiempos. Eso estaba vinculado con las necesidades de financiamiento de aquella lucha y esos secuestros efectivamente dieron recursos”.

¿Cómo este secuestrador comunista confeso podría hablar del valor de la libertad si precisamente la libertad es la que le robaron a todas sus víctimas? Además, su proyecto político es instaurar un régimen similar al de Cuba, donde no existe libertad. ¡Cómo puede defender el valor de la verdad si miente cuando sostiene que cree en Dios y todos sabemos que los comunistas son ateos!
¿Cómo puede hablar del valor de la sinceridad si finge la sonrisa que le han inducido a través de narcoterapias en Cuba? Llega a tanta la falsedad de este comunista que ahora asiste a actos religiosos, abraza niños, baila el “pasito tun tun” y aparece felizmente enamorado de su esposa después de cuarenta años de no vivir juntos. ¿Es él realmente? Todos sabemos que no. Los efectos de la hipnosis le desaparecerán el 21 de marzo próximo por la noche, cuando se dé cuenta de que ha perdido las elecciones.

El comunismo destruye nuestros valores más elementales, como la dignidad y la integridad. Esto me recuerda al escritor peruano Eudocio Ravines, quien en su libro “La gran estafa”, en la página 41, afirma: “En una conversación entre el marxista Doogán y Ravines, dice Doogán: “Nos lanzamos a realizar una revolución sangrienta para liberar a la humanidad, y hemos sometido a los trabajadores al más infame y duro de los yugos, camarada, y tu respuesta será igual a la mía: Los comunistas somos, aquí y afuera de aquí, los bienhechores del mal, hemos tomado una teoría romántica, sedienta de justicia, henchida de generosidad, y hemos fabricado con ella el collar y el bozal de perro que le hemos puesto a la clase trabajadora: en Rusia y en todo el mundo”.

La conversación continúa así: “Porque hemos abozalado a los trabajadores, amigo mío, les hemos desplumado las alas. De seres libres los hemos convertido en instrumentos dóciles, serviles, oportunistas y pícaros, porque el que se vuelve mentiroso, farsante, cínico, al final, pues es un pícaro. Y eso somos, aunque te dé vergüenza, la mayoría de los comunistas, y en especial los que tenemos en la mano el pandero”.

Lo anterior deja al descubierto la farsa del comunismo en cuanto a la libertad. Es bueno conocer los valores, pero lo es aún más practicarlos, hacerlos parte de nuestra vida diaria para que, poco a poco, construyamos una nueva sociedad basada en valores cívicos, morales y religiosos. Y los candidatos son llamados a ser verdaderos ejemplos de la práctica de estos valores.

*Subjefe de fracción ARENA.

 

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