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PNC presume que el móvil son rencillas
Triple crimen en zona rural de Izalco causa indignación

Sonsonate. Las circunstancias que rodean el crimen hacen pensar que un hombre mató a su hermana, a su cuñado y a uno de sus sobrinos. Dos hijos del sospechoso estarían implicados


Erika Prado
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Los cadáveres de Hilda Isabel y su hijo, Óscar Humberto, quedaron en un callejón, a diez metros de donde vivían. El otro cuerpo estaba en un maizal. Foto: EDH/Erika Prado

El 2 de noviembre pasado, la familia Guevara Sunzín llegó a la delegación policial a denunciar unas amenazas de muerte recibidas. El precedente abriría un capítulo fatal en la larga lista de resentimientos que marcó el destino de dos hermanos: Hilda Isabel Guevara de Sunzín y Mardoqueo Guevara.

Ayer, el expediente por amenazas sufrió una modificación. El delito cambió a homicidio. Hilda Isabel; su esposo, Roque Jacinto Sunzín, y su hijo Oscar Humberto Guevara, murieron supuestamente a manos de sus parientes.

Los cadáveres yacían en los límites del cantón Cuyagualo, a 6.8 kilómetros al noreste de Izalco. Uno, entre las plantas de un maizal. Los otros dos, en un callejón.
Los tres cuerpos tenían huellas de la furia de los homicidas. Los atacaron a tiros y machetazos. Todo ocurrió a las 8:00 de la mañana.

La primera escena inspeccionada por fiscales e investigadores distaba 10 metros de la casa donde vivían los fallecidos. Allí yacía Óscar Humberto e Hilda Isabel.
El cadáver del joven de 29 años tenía nueve heridas de bala y dos heridas de machete: una en el estómago y la otra en la nuca.

Al cuerpo de la mujer de 62 años le contaron ocho heridas de bala. Estaba boca abajo, junto a su hijo.
Los restos de Roque Jacinto fueron localizados a dos kilómetros de los de su esposa e hijo, en medio de un maizal. Tenía ocho disparos.

Hace 22 años


Entre los agentes de la PNC que permanecían en la escena del triple homicidio, estaba Carlos Sunzín, hijo de Hilda y Roque, y hermano de Óscar Humberto. Conmocionado habló a los medios y afirmó que el culpable de todo era su tío, Mardoqueo Guevara. “...fue por rencillas familiares”, admitió.

Las autoridades presumen que el sujeto era acompañado por dos de sus hijos. Los tres son prófugos.
Los rencores entre Hilda y Mardoqueo comenzaron hace 22 años, por un pleito de herencias. Al parecer, terrenos.

Desde entonces, los motivos para discutir y alimentar las diferencias fueron múltiples.
El último de los conflictos que protagonizaron ambas familias ocurrió hace dos años, después de un accidente de tránsito. Los rumores que giran en Cuyagualo al respecto detallan que Mardoqueo enfureció porque su sobrino Óscar Humberto chocó su vehículo.

El caso llegó a los tribunales de tránsito y fue un juez quien ordenó a Hilda y sus parientes pagar 15 mil colones en concepto de daños materiales ocasionados a Mardoqueo.
La sanción impuesta fue incumplida. Tal situación agregó “más leña al fuego”.

Ambas familias son muy apreciadas entre los habitantes de Cuyagualo. Las rencillas eran de dominio público. No hubo quien no lamentara los sucesos ocurridos ayer, pero la mayoría expresaba indignación por los hechos.

Algunos de los que se acercaron a presenciar las investigaciones coincidieron al manifestar que un día antes Roque Jacinto se atrevió a pasar con su carreta llena de maíz frente a la casa de Mardoqueo.

De esa manera, evitó tomar un camino más extraviado para llegar a su propiedad. Las parcelas de los hermanos distan entre sí un aproximado de 10 metros.

Antes de ingresar a su vivienda, Roque Jacinto movió unas piedras de la propiedad de Mardoqueo. Este último fue visto muy enojado, minutos antes del triple homicidio. La gente cree que las piedras fueron “la gota que derramó el vaso“.

La PNC montó un operativo de búsqueda en la zona. En la noche, no había resultados positivos.


 

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