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Comentando
El gigante enojado y dividido
Una
encuesta reciente revela que Estados Unidos es una nación
cada vez más polarizada en dos campos casi idénticos
en tamaño, pero con percep-ciones políticas radicalmente
opuestas.
A la gente de izquierda que vive fuera de Estados Unidos le cuesta
trabajo aceptar que haya diferencias de fondo entre demócratas
y republicanos. La percepción predominante entre los no estadounidenses
es que, si acaso, los dos partidos son los dos lados de la misma
moneda.
Esta visión está equivocada. Siempre ha habido diferencias
de fondo y de forma entre ambos partidos. Lo novedoso es que una
encuesta reciente del prestigiado Pew Research Center nos indica
que, en el mundo posterior al 11 de septiembre, las diferencias
en las posiciones políticas de los dos partidos se han ahondado
a niveles históricos, tanto en materia doméstica como
internacional.
Esta radicalización de la división política
del país le ha traído dividendos al Partido Republicano.
En lo referente a afiliación, por ejemplo, ya se habla de
paridad entre ambos, cuando antes del 9/11 el Partido Demócrata
conservaba una ligera ventaja.
Si bien es cierto que ya en el año 2000 las elecciones presidenciales
evidenciaron un país 50/50, también es cierto que
la tragedia del 9/11 unificó a los estadounidenses en el
dolor y en la furia, como pocos sucesos lo habían hecho antes
en toda su historia.
Hoy, según la encuesta realizada entre junio y octubre de
este año, el panorama ha cambiado. Por ejemplo, el 72% de
los demócratas piensa que el Gobierno debería esforzarse
por ayudar a la gente necesitada, inclusive si ello implicara aumentar
el déficit presupuestal; sólo el 39% de los republicanos
está de acuerdo en este punto.
Para el 69% de los republicanos, el poderío militar es la
mejor manera de preservar la paz; sólo el 44% de los demócratas
están de acuerdo en que ésta sea la mejor manera de
hacerlo.
Cuando se les preguntó si pensaban que la ganancia de las
corporaciones de negocios era excesiva, el 75% de los demócratas
lo apoyó; entre los republicanos, menos de la mitad estuvo
de acuerdo.
En lo referente a la necesidad de sostener programas que quieren
imponer por ley la igualdad de derechos, por ejemplo los programas
de acción afirmativa que favorecen a las minorías,
el 55% de los republicanos sostuvo que el país ha ido demasiado
lejos; sólo el 34% de los demócratas estuvo de acuerdo
en que se ha exagerado. Esta pregunta sólo se les hizo a
personas de raza blanca.
El 80% de los republicanos favorece el concepto de la guerra preventiva,
mientras que sólo la mitad de los demócratas está
de acuerdo; el 85% de los republicanos piensa que la decisión
de invadir a Iraq fue correcta, mientras que el 54% de los demócratas
piensa que fue incorrecta.
La encuesta también encontró que la religiosidad de
los republicanos aumentó un punto. En 1987, siete de cada
diez republicanos dijo tener fuerte convicción religiosa.
Hoy son 8 de cada diez. Los demócratas se han mantenido en
la misma proporción: Siete de cada diez dicen tener una fuerte
convicción religiosa.
Como para confirmar la complejidad y diversidad estadounidense,
la encuesta encontró que la tolerancia racial y hacia otras
minorías ha aumentado considerablemente. Por ejemplo, en
1987, sólo el 48% de la gente aceptaba los matrimonios interraciales,
hoy los acepta el 76%. Lo mismo sucede respecto a la tolerancia
hacia los homosexuales. En 1987, más de la mitad de la gente
pensaba que las juntas de educación deberían despedir
a profesores homosexuales. Hoy esta postura sólo la sostiene
el 35% de la población.
Otro dato curioso que la encuesta arrojó es que si bien hoy
el 31% de la gente adulta se define como demócrata y el 30%
como republicana, al preguntarles su intención de voto en
la elección presidencial de 2004, el resultado fue un empate
en 43% para George W. Bush y otro 43% para cualquier demócrata.
*Miembro del consejo editorial de Los Angeles
Times.
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