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Detienen
a dos mareros por violar una menor de 14 años
Soyapango.
La víctima fue llevada a unos cafetales bajo amenazas - La
hallaron hasta las 2:00 a.m. del domingo - Tres la violaron reiteradamente
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| Acusado. Franklyn Espinoza permanece en
las bartolinas de la delegación de Soyapango. Foto:
EDH/Luis Villalta |
Estábamos en una pupusería y en el lugar también
estaban tres pandilleros. Uno de ellos me empezó a llamar
insistentemente, yo me hice la que no oía..., así
inició su relato Glenda M., quien fue violada por tres supuestos
pandilleros de la Mara Salvatrucha (MS).
El hecho ocurrió la noche del domingo, en la Colonia El Carmen,
de Soyapango, sin embargo, la adolescente fue encontrada el lunes
en horas de la madrugada.
La Policía Nacional Civil (PNC) capturó a Franklyn
Bernabé Espinoza Mayén, de 20 años, y a Luis
Orlando G., de 17, por el delito de violación en la joven
de 14 años. Un tercer atacante fue identificado por residentes
de la zona como Usiel Asir Callejas, alias El Fox, quien
aún no ha sido detenido.
Luego me amenazó, si no querés venir,
con él me voy a desquitar, me decía, referiéndose
a mi cuñado, que estaba con mi hermana y sus dos niños,
agregó Glenda.
Wendy, la hermana mayor de la víctima, y su esposo ignoraban
la situación. Ellos esperaban por el pedido de pupusas, cuando
vieron que Glenda se alejaba con los tres sujetos.
Yo me le acerqué, me jaló del brazo y me dijo
que nos fuéramos o, de lo contrario, le iban a tirar dos
cuetazos a mi hermana, yo le rogué que no hiciera nada porque
está embarazada, pero me dijo que eso no le importaba,
recordó la menor.
Añadió que en vano trató de advertir a su hermana
y cuñado acerca de lo que pasaba. Yo les hacía
señas para tratar de explicar lo que sucedía. Preferí
obedecer antes de que cumplieran sus amenazas, prosiguió.
Lo que hicimos con mi esposo fue seguirlos y fuimos a parar
a una finca. Los dos que ahora están detenidos nos salieron
al paso, expresó la hermana de la víctima.
Según la menor, los tres pandilleros abusaron de ella. Los
dos detenidos la atacaron en la calle, mientras que el prófugo
la habría llevado a los cafetales.
Visiblemente consternada y con algunos golpes producto de la vejación,
Glenda aseguró que anteriormente había visto a los
sujetos rondar por la colonia.
Esto ya lo habían planeado, intervino la madre
de la menor. Yo hago de padre y madre para mis tres hijos,
y no voy a permitir que esto quede en la impunidad.
Glenda dejó de estudiar cuando cursaba cuarto grado en una
escuela del Barrio San Jacinto. La familia reside en El Pepeto desde
hace tres años y aseguran nunca haber tenido problemas.
Las madres de los detenidos vinieron a abogar por sus hijos,
pero ellos son responsables y tendrán que pagar por lo que
hicieron a mi hija, manifestó la madre de la víctima.
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