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Desconocidos
matan a dos supuestos ex pandilleros
San
Salvador. Ambas víctimas intentaban dejar las pandillas a
las que pertenecían - En los dos casos la policía
no tiene pistas de los homicidas.
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| Crimen - En este lugar, en una finca de
El Paisnal fue asesinado Julio Amílcar Ortiz. Foto
Arturo Silva |
Dos jóvenes que intentaban desligarse de las maras fueron
encontrados, ayer, muertos en diferentes puntos de San Salvador.
El cadáver de Luis Adán López, de 19 años,
fue localizado frente a una cancha de la Colonia Alcaine No. 1,
en el municipio de San Marcos.
Mientras que el cuerpo de Julio Amílcar Ortiz Landaverde,
de 22 años, fue encontrado en el interior de unos cañales
de la cooperativa Los Mangos, Calle El Paisnal.
Según los forenses de Medicina Legal, Adán López
fue asesinado entre la medianoche y la madrugada del lunes.
Su cuerpo tenía seis orificios de bala, en la cabeza, abdomen
y muslo. Éste también tenía un número
18 pintado en el pecho con aerosol. Otros dos números se
encontraron en la escena del crimen a ambos lados de la víctima.
Fue un ajuste de cuentas entre pandilleros. En la escena se
encontró diez casquillos de bala y los vecinos manifestaron
escuchar entre 12 y 13 disparos, informó un agente
policial.
Él (Adán López) tenía miedo que
le fuera a pasar algo. Yo le decía que se quitara los tatuajes,
pero él me decía que lo podían matar,
relató Berta Monge de Recinos, abuela de la víctima.
Ella también aseguró que su nieto había dejado
de frecuentar a pandilleros.
López presentaba tatuajes en la espalda, pierna derecha y
rodilla izquierda de la Mara Salvatrucha.
No lo había visto desde ayer que fuimos a visitar a
su mamá en la Colonia 10 de Octubre.
Yo me vine a la casa en la tarde, pero él se quedó,
mi hija me llamó a eso de las 9:00 de la noche para avisarme
que venía en camino, fue lo último que supe
expresó el familiar.
Similar situación narraron los parientes de Julio Ortiz.
Salió hacia El Paisnal a las 5:00 de la tarde del domingo
y no regresó, relató Angélica Jasmín,
hermana menor de la víctima.
El joven aparentemente había abandonado la Mara 18 a la que
pertenecía, y se dedicaba a vender pan.
Lo hacía para mantenernos a mí y al niño,
afirmó su compañera de vida, Rosa, de 16 años,
mientras sostenía al pequeño Jairo, de cinco meses
en brazos.
La PNC sostiene que se trató de riñas entre pandillas
rivales, ya que el joven portaba sus pertenencias. El cuerpo de
Ortiz presentaba ocho orificios a la altura del cuello, los cuales
se supone fueron hechos con un picahielo.
En ambos casos, los policías confirmaron que los jóvenes
tenían antecedentes policiales.
Ortiz estuvo detenido por hurto y robo al principio del año,
informó un agente . Sin embargo, afirmó que el joven
ya no se metía en problemas.
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