Turismo
 
Inicio del Sitio Martes 18 de Noviembre
 

 

 
 

Una voz que iluminó la noche

Ana María Ugarte realizó su primer concierto, sus tonadas llenaron el ambiente de romance.

Alfonso R./Claudia N.
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
La fuerza de su voz cautivó a los asistentes dejándo de lado cualquier limitación física. Foto EDH

La pasión del tango y la suavidad de baladas como Solamente una vez, interpretadas en la voz de la mezzosoprano salvadoreña Ana María Ugarte, conquistaron corazones y desprendieron los primeros suspiros de la noche.

La cantante llegó al país el viernes, para compartir De Boston... con amor, con el público salvadoreño. Su primera presentación se realizó ayer en el teatro Luis Poma, donde asistieron decenas de personas que pudieron comprobar el talento de la compatriota. Muchos disfrutaron en familia el variado repertorio ejecutado por Ugarte y su pareja de fórmula, el pianista Scott Nicholson.


La Primera Dama de la República, Lourdes de Flores dió paso al recital lírico agradeciendo a los asistentes por su presencia e invitándolos a deleitarse con la melodiosa voz de la cantante.

La funcionaria aprovechó los primeros minutos del concierto para recordar que las presentaciones de la mezzosoprano salvadoreña en el país son a beneficio de los niños y las niñas ciegas. “Con esta actividad contribuimos a que varios niños se beneficien y estén equipados para incorporarse al sistema educativo”, acotó.

Primera Dama de La República, Lourdes De Flores asistió al concierto acompañada de su madre Ana María Rivas de Rodríguez Torth y su abuela Tere de Rivas Palacios
Foto EDH

De Flores asistió al concierto acompañada de su madre Ana María Rivas de Rodríguez Torth y su abuela Tere de Rivas Palacios. Las tres disfrutaron de principio a fin el recital.

Voz privilegiada

El público pasivo escuchó las tonadas de María Ugarte, sus movimientos corporales daban fuerza a las interpretaciones y la química entre sus cuerdas vocales y la destreza de Nicholson se dejaron sentir en el ambiente.

Júrame, Fingida, Dulces Recuerdos, Sin tí, Mujer y otros romances de todos los tiempos dieron vida a la primera parte del concierto. Ugarte realizó pequeñas pausas entre las piezas musicales para explicar la procedencia de las piezas e intimar con el público.

La acogida fue notoria: a cada interpretación el respetale interrumpía con aplausos. El intermedio llegó y el público brindó con la mezzosoprano y su acompañante, mientras comentaban el deleite musical experimentado.
Ana María dotaba de elegancia a la escena, sus ropas, su cabello recogido y su postura firme y segura remembreban el estilo de las óperas clásicas. Al final la cantante irradió su ánimo y el publicó satisfecho la despidió de pie.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal
 
 


escribame escribame