Turismo
 
Inicio del Sitio Martes 18 de Noviembre
 

 

 
 

Palabras
La dulce escuela del dolor

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
pintorbalaguer@hotmail.com

El dolor forja al hombre, es el axioma. Y pareciera que el Divino Escultor forja a golpes su más querida obra: El hombre. Porque es la vida la dulce escuela del dolor.

“El que detiene el castigo, a su hijo aborrece, mas el que lo ama, madruga a castigarlo”, dice el libro de los Proverbios. Así, el verdadero hombre de la escultura de la Creación, tendría que ser forjado por el divino golpe del mazo creador.

Cierta vez nació un niño insensible al dolor. Los médicos trataron de curarlo, afanados en hacerle sentir el dolor de cualquier manera. Según ellos, esa insensibilidad, innata en aquella criatura, era un riesgo mortal. Al no sentir dolor, no podía detectar ningún síntoma de enfermedad en su cuerpo, porque el dolor es una alarma natural del organismo humano, creada para enviar señales de alerta. Al “escuchar” el dolor, vamos al médico para ser sanados.

Ese dolor de la vida, en lo espiritual, también está hecho para sanarnos. Así, precoces escolares de dolor, vamos aprendiendo la sublime lección de la felicidad. Un rato con lágrimas, otro trecho con alegría. Es la dulce escuela del dolor. Donde volvemos, como cuando éramos niños, a escribir nuestros sueños rotos en la verde pizarra del salón de clases...


Día a Día

Al dejar de cultivar algodón y cosechas rentables, en muchas de las tierras “cooperatizadas” se comenzaron a sembrar granos, en especial maíz. Por desgracia la siembra se hace en laderas (son relativamente escasos los terrenos planos), con lo que la lluvia cae sin detenerse llevándose la tierra fértil, el poco humus que haya. En sentido literal el agro regresó a lo que existía antes de la Conquista y se cayó en el ciclo de tierras vírgenes y fértiles, siembras despiadadas, creciente desertización y abandono.

Antes de la guerra contra el país, trabajaban en El Salvador diversos grupos y asociaciones cívicas cuya misión era educar al campesino y al pequeño agricultor en buenas prácticas de cultivo. Una de estas prácticas era sembrar siguiendo curvas de nivel; otra, hacer tapadas en los cauces naturales, para que el agua se infiltrara en el subsuelo. Lo segundo es siempre un método disponible a las comunidades y a los agricultores individuales para reverdecer sus propiedades.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal