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Francotirador
EE.UU, culpable en primer caso juzgado
John
Muhammad fue declarado hoy culpable de asesinato, conspiración
y uso de armas para delinquir en uno de los 10 asesinatos -entre
ellos el de la salvadoreña Sara Ramos- cometidos el año
pasado por francotiradores que aterrorizaron el área de Washington.
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| John Muhammad fue declarado hoy culpable
de asesinato, conspiración y uso de armas para delinquir
en uno de los 10 asesinatos. Foto AP |
El veredicto supone que puede ser condenado a muerte o a prisión
sin posibilidad de libertad condicional.
Muhammad, de 42 años y un veterano de la Guerra del Golfo,
permaneció de pie mientras se anunciaba el veredicto alcanzado
tras poco más de seis horas de deliberaciones del jurado.
El mismo jurado debía volver ante el tribunal más
tarde para considerar la pena que se le imponga. Las únicas
posibilidades son cadena perpetua o pena de muerte.
Fue declarado culpable de todos los cargos en relación con
la muerte de Dean Meyers, abatido a tiros el 9 de octubre de 2002
en las afueras de Manassas, una localidad histórica del estado
de Virginia.
Fue hallado culpable de dos cargos de asesinato, uno de asociación
ilícita para conspirar y uno de uso de un arma de fuego en
un acto delictivo.
Un testigo clave durante el juicio fue Carlos Cruz, esposo de la
salvadoreña, Sara Ramos quien murió de un disparo
en la cabeza en en las afueras de un centro comercial el 3 octubre
de 2002.
Uno de los cargos capitales acusa a Muhammad de haber cometido asesinatos
múltiples, incluido el de Meyers y el de otra persona en
un periodo de tres años. El otro cargo de asesinato le acusaba
de un acto de terrorismo, al infringir la nueva ley antiterrorista
de Virginia que fue promulgada tras los atentados del 11 de septiembre
de 2001.
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| Muhammad, de 42 años y un veterano
de la Guerra del Golfo, permaneció de pie mientras se
anunciaba el veredicto. Foto AP |
Mientras, en la vecina localidad de Chesapeake, Virginia, se desarrollaba
el juicio por asesinato del supuesto cómplice de Muhammad,
el joven de 18 años Lee Malvo.
Los fiscales habían descrito a Muhammad como un asesino dominador,
de sangre fría, que moldeó a Malvo como un experto
francotirador y que luego trabajó con él para crear
un clima de miedo que se extendió hasta la costa atlántica.
Los abogados de Muhammad hicieron notar la naturaleza circunstancial
del caso fiscal y cuestionaron la autoridad de los expertos presentados
como testigos que declararon acerca de la técnica de los
francotiradores y las pruebas balísticas que vinculaban a
Muhammad con el arma asesina.
Los dos juicios fueron trasladados a localidades situadas a más
de 300 kilómetros al sudeste de los suburbios de Washington,
en Virginia, donde se produjeron los hechos, en busca de miembros
del jurado que no estuvieran influidos por ello.
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