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Ana María Ugarte
Ofrecerá un concierto memorable

La mezzosoprano Ana María Ugarte ha regresado a la tierra que la vio nacer para compartir con sus paisanos su mayor bendición: una privilegiada y cálida voz.

Claudia Núñez
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com

Unas cuantas notas de Canción de cuna entonadas por la soprano salvadoreña, a manera de demostración, fueron suficientes para transportarnos auditivamente a otra atmósfera y comprobar el talento vocal de esta compatriota.

Ana María Ugarte


reside en Boston desde hace varios años y, aunque su voz ya es reconocida en tierras norteamericanas y guatemaltecas, muy pocos salvadoreños hemos tenido el privilegio de compartir con ella su maravilloso don.

La artista define la música como una “conexión interior” con la que puede compartir con otras personas la bendición que Dios le ha dado. “Y éste es el concierto que más he estado esperando porque va a ser en mi tierra”, comenta.

Aunque Ana María empezó a perder la vista progresivamente a la edad de 14 años, tiene una alegría de vivir y un sentido del humor tan innato como su melodiosa voz. “Desde chiquita me gustaba estar siempre en el escenario... la ceguera también ha sido una bendición porque me ha hecho encontrarle un sabor diferente a la vida, a través de un mundo auditivo”, afirma la cantante.

Hace unos ocho años, Ugarte empezó a profesionalizar su voz, tomando clases de música en escuelas especializadas y explotando sus cuerdas vocales en algunas presentaciones locales. Así fue que conoció, “por casualidad”, a Scott Nicholson, pianista estadounidense, con quien comparte escena desde hace tres años.

Juntos han realizado varios conciertos en Estados Unidos y Guatemala. Su inclinación musical es en mayor parte clásica, “pero nos hemos estado empapando de ritmos más populares como el tango, que también incluimos en los conciertos”, explica Ugarte.

La soprano considera que sus raíces artísticas iniciaron antes de perder la vista, practicando artes escénicas y por esa razón sus recitales se destacan por ser más que música, “acompañamos las canciones con expresión corporal y también me gusta platicar con el público, internar con ellos”, comenta.

De esta forma, el concierto de Ana María Ugarte promete ser un espectáculo sin límite cuyo repertorio recorrerá romances de todos los tiempos como Júrame, de María Grever y Solamente una vez, de Agustín Lara, hasta varias selecciones de My Fair Lady de Lerner y Loewe.

Para iluminar la oscuridad infantil

De Boston... con amor, es el nombre que se le ha dado al concierto de Ana María Ugarte en El Salvador, el cual servirá para ayudar a los niños salvadoreños con ceguera. Los fondos reunidos con la actividad serán canalizados por la Secretaría Nacional de la Familia, en un proyecto que dotará a los infantes de una mochila braille, equipada con las herramientas necesarias para que los pequeños se integren al sistema educativo.

“La música tiene el poder de sanar gente y mejorar su calidad espiritual”, dice Ugarte, cuya sola presencia irradia un deseo de vivir envidiable. “Si me dijeran que puedo recuperar mi vista, claro que aceptaría; pero si eso implica regresar a los 14 años sin experimentar muchas de las cosas que he vivido hasta hoy, prefiero quedarme así”, finaliza la cantante con una sonrisa.

  • Conciertos benéficos
    Lunes 17 de noviembre en el Teatro Luis Poma y martes 18 de noviembre en el Teatro Presidente.
    HORA: 7:00 p.m
    PRECIO: $30 (hoy) y $10 (mañana). Boletos a la venta en la Secretaría Nacional de la Familia. Mayor información a los teléfonos 263-4088 y 263-4153.
 
 

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