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Generaciones sacrificadas

Oscar Monedero Alfaro
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Los salvadoreños deben apostar al mejor candidato, al único que resguardará nuestras libertades democráticas: Tony Saca.

“El sacrificio por la causa pública también es por la felicidad de los descendientes”. Gral. Eloy Alfaro, Ecuador 1842-1912.

Dejar un mundo mejor a las generaciones futuras, sin comunismo, socialismo, y las linduras derivadas, ha y está implicando enormes sacrificios de varias generaciones.

Desde que el incomprendido Presidente de EE.UU., Harry Truman, ante el avance comunistoide afirmó en sus notas privadas de 1945, que para que la humanidad erradicara del planeta las ideas comunistas, la mayoría debía convencerse por la razón, había que dejarlo fracasar. Por eso, al finalizar la II Guerra Mundial, detuvo a los generales Mac Arthur y Patton, natos caudillos deseosos de aplastar militarmente el comunismo chino y soviético, respectivamente. Así estableció la política de sólo contener su avance.

¡Cuántos fallecidos y cuántas generaciones sacrificadas implicó tal sabia decisión!
El referido fracaso comenzó en la Unión Soviética, en 1917, sin duda las generaciones más sacrificadas por sufrirlo más de 70 años. Se han encontrado notas de Lenin, que, preocupado al notar lo improductivo de su sistema, permitió libre mercado a los pequeños agricultores, pocos meses antes de fallecer.

Stalin, el más sátrapa, al morir Lenin y tomar control, abolió en su totalidad el libre mercado y legalmente abolió la propiedad privada. Era delito ser propietario. Se dedicó, con las posesiones de 35 millones fallecidos de hambre y las de los sobrevivientes, a desarrollar la URSS a base del trabajo forzado de prisioneros políticos esclavizados en campos de concentración, y sostuvo su poderío vendiendo amplias concesiones de explotación de sus vastos recursos a enormes multinacionales occidentales. Gorbachev confirmó esa inter-dependencia en el Wall Street Journal del lunes 24 de agosto de 1987.

Así, disminuyó la celeridad del fracaso y se creó el mito de éxito, que junto con un muy símil paralelismo en China comunista influyó a los políticos occidentales a tal grado que ahora resulta casi inverosímil para la juventud votante.

La contención se mantuvo vigente hasta que, al ser evidente el fracaso alimenticio del pueblo soviético, la acción combinada del Papa Juan Pablo II, Ronald Reagan y Margaret Thatcher, le dio el “jaque mate” en 1989, junto con el Glassnot y la Perestroika concebido por Gorbachev, y continuada por Yeltsin y Putin.

Influenciados por ese espejismo de éxito y la envidia al próspero, los pueblos de Occidente demandaron a sus políticos, siempre dispuestos a aumentar su poder, estatizar tantas empresas privadas como pudiesen (acero, agua, electricidad, teléfonos, etc.) y regular los precios de todo (médicos, taxis, plomeros, peluqueros, etc.), que mermaron alarmantemente la productividad inglesa, francesa, italiana, excepto la Alemania derrotada que se abstuvo de regular precios, por lo cual rápido los sobrepasó económicamente, y con posterioridad España marginó esas influencias con su hábil Rey Juan Carlos I.

América Latina no fue la excepción, y por supuesto El Salvador tampoco. Esas influencias condujeron a demasiados gobernantes salvadoreños a legislar usurpando, durante décadas, los derechos y la propiedad de los empresarios productivos, por supuesto eso condujo al hambre, la guerra interna, las maras y la miseria.

Incluso la actual e internacional crisis del café, se deriva de la influencia mundial que fue ocasionando la gradual y ascendente ingerencia del Estado con sus intereses políticos en la vida económica; cuotas, precios artificiales controlados durante décadas, distorsionaron a tal grado la verdadera oferta/demanda que se llegó a producir demasiado, ahora con valor deficitario.

En El Salvador se han sacrificado ya demasiadas generaciones, terminemos de una vez por todas de erradicar los rezagos de tan aberrante influencia de nuestra vida nacional, para terminar de garantizar un mejor país para nuestros descendientes.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

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