Turismo
 
Inicio del Sitio Lunes 17 de Noviembre
 

 

 
 

Palabras
El amanecer de nuestra primavera

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
pintorbalaguer@hotmail.com

La última lluvia se fue por los cerros lejanos y se soltó noviembre en sus vientos desbocados... Las piscuchas empezaron a volar como cuadradas aves multicolores, como fugaces sueños de papel...

El llano y las lomas se cubrieron de un dorado y repentino esplendor. Es la tierra que florece, es un día de abejas y perfumes... Es nuestra primavera que ha llegado, cuando aún chorrea de los aleros la última lluvia del invierno que se va...

El viento, niño noviembre, cierra puertas y abre ventanas con sus alas infinitas, levanta la falda a las mujeres bonitas y se lleva cartas y hojas secas como mariposas que anuncian la llegada de la nueva promesa.

De hecho primavera es: “prima”, la primera y “vera”, verdad: La primera verdad. ¿No es hermoso, no es glorioso saberlo? Y es más dulce repetirlo, como la dulzura de una promesa o de un beso en los labios...

La palabra primavera deviene de las voces latinas “primus”, primero y “ver”, “veris” primavera.
Es la estación del año que corresponde en el hemisferio boreal a los meses de marzo, abril y mayo, y en el austral —que es el nuestro— a los meses de octubre, noviembre y diciembre. También se entiende como primavera el tiempo en que algo está más hermoso: la primavera de la juventud o la primavera del amor que no tiene edad.


Día a Día

Son diversas las causas de la creciente carestía del agua. La primera es la deforestación, que año con año ha ido reduciendo las áreas boscosas, lo que a su vez afecta la absorción de agua por la tierra. Mientras no haya políticas de fomento a la siembra de bosques, irá agravándose la situación descrita.

La deforestación se ha agudizado desde que en un acto demencial, el régimen de Duarte decretó la Reforma Agraria, entregando las mejores tierras del país a grupos incapaces de cuidarlas y trabajarlas. Como esas propiedades dejaron de ser rentables, los ocupantes han ido cortando árboles para venderlos como madera y leña. Arrasar con la campiña es lo que prevalece desde los años ochenta, como ocurrió con los programas de dar terrenos a los ex guerrilleros y ex soldados que no los pueden ni los quieren cultivar y simplemente cortaron lo que encontraron en ellos.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal