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La nota del día
Abre sus puertas el salón automóvil
El
mayor vendedor de vehículos del país y Centro-América
es EL DIARIO DE HOY con sus clasificados.
Se inauguró el viernes el Salón del
Automóvil, muestra en la que las casas distribuidoras de
vehículos exhiben los últimos modelos de autos especializados
y carros deportivos de gran clase. Los automóviles, sobre
todo los últimos modelos y las ediciones especiales, atraen
a todos los públicos, ejerciendo una particular fascinación
en los jóvenes, indistintamente de si puedan o no comprarse
uno. Pero si no lo pueden comprar, la posibilidad de lograrlo alguna
vez es un enorme incentivo para superarse, ser más productivo
y ganar dinero.
Mucho del lujo de hoy se convierte en lo usual de mañana
y en lo imprescindible del futuro próximo, como ha sido el
caso de las refrigeradoras, los hornos de microondas, las computadoras
y, desde luego, los mismos automóviles. Hasta los años
cincuenta, el número de vehículos en El Salvador no
llegaba a mil y la gente los conocía de memoria: ese Buick
es de don fulano; el Ford convertible de zutano. La gente hacía
sus mandados y sus visitas yendo a pie de un lugar de la ciudad
a otro; una mujer decente no se subía en los carros
de alquiler a menos que fuera acompañada; la razón
es que tal transporte se utilizaba para ir de parranda, pues con
frecuencia los conductores servían de celestinos.
Mucha agua ha corrido bajo los puentes desde que don Benjamín
Bloom importó el primer automóvil, un bólido
que alcanzaba la vertiginosa velocidad de veinte y tantos kilómetros
por hora. Doña Mercedes de Altamirano dice recordar que el
auto era un Roadster de capota color amarillo; don Benjamín,
agrega, invitaba a personas amigas a acompañarlo en sus paseos
automovilísticos, encantando a señoras que sentían
una ligera brisa en el desplazamiento.
Al final de los años de la gran chifladura que terminan con
la atolondrada firma de los Acuerdos de Paz, el número
de vehículos en El Salvador era poco más de sesenta
mil, en parte debido a los altos impuestos de importación
y las prohibiciones; se llegó a pagar hasta trescientos por
ciento del valor original del vehículo, lo que representaba
un pingüe negocio para los diplomáticos, los militares
y miembros del Ejecutivo que eran los únicos que los introducían
al país sin esas cargas. Jugoso negocio para ellos y desgracias
para la población, que sólo con mucho dinero se hacía
de medios propios de transporte.
Gran movimiento alrededor del automotor
En El Salvador, ahora circulan más de seiscientos mil coches,
prueba contundente de lo que dicen los comunistas del FMLN: que
cada día estamos peor. En vez de aligerar el paso hacia el
futuro y hacernos todos de nuestras mulas, carretas y caites como
lo anticipa el candidato Handal, una gran porción de salvadoreños
usa sus propios automóviles. El resto tiene el privilegio
de subirse a los buses chatarra que también, gracias a ofrecimientos
de los comunistas, seguirán circulando por lo que queda del
siglo.
¡Seiscientos y tantos mil vehículos matriculados! Se
dice que directamente los distribuidores dan empleo a seis mil personas,
entre ellos muchos profesionales y técnicos especializados.
Y el mayor vendedor de vehículos del país y Centro-América
es EL DIARIO DE HOY con sus clasificados. La cantidad de dinero
que mueve el automovilismo en esta tierra es impresionante, lo que
genera decenas de miles de empleos.
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