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Los
que se encargan de sacar a los borrachos
La
invitación a bailar en una de estas discos puede parecer
grotesca, para quien jamás ha entrado a una de ellas.
No obstante, algunos parecen sitios seguros para entretenerse.
Por ejemplo, en Tabares Discothec, una docena de vigilantes
surcan la pista para detectar quién está pasado de cervezas
o es un potencial bochinchero.
En la Billos es casi igual. Fulanos con camisas negras
que dicen claramente Seguridad están apostados
cerca de la cabina y de los baños.
En la entrada, además, registran minuciosamente a todo el que
llega y quienes llevan bolsos, maletines o carteras, deben depositarlos,
previo pago de un cuarto de dólar.
El problema ahí puede ser para quien llega en carro, algo raro,
pues al salir podría toparse con la sorpresa de un vidrio roto
o con que le han abierto el auto y le han llevado hasta la llanta
de repuesto.
Pero también, en otros lugares, como la Buenos Aires y otras,
la sensación de inseguridad es palpable. Sólo hay vigilancia
en la entrada, más no en la pista. La policía o los
del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) se asoma de vez en cuando. |
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