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Fármacos
ganan en el TLC
Habrá
libertad de la compra de medicamentos genéricos, para evitar
alzas en el mercado local
El sector farmacéutico de El Salvador y el agroquímico,
de Centroamérica, lograron que gran parte de sus intereses
queden reflejados en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio
(TLC) con Estados Unidos.
Los negociadores centroamericanos y estadounidenses acordaron que
la protección de patentes de las marcas más influyentes
del sector queden para 20 años y no para 30, como lo pretendía
la contraparte.
Los acuerdos se alcanzaron en la mesa de propiedad intelectual,
en la mini ronda general que las partes concluyeron ayer en Washington,
informó Rigoberto Monge, coordinador de la Oficina de Apoyo
al Sector Privado (Odasp).
El plazo de protección industrial acordado es el que sugiere
la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el que gremios
como el de Industrias Químico Farmaceúticas (Inquifar)
deseaba, recordó.
Sin restricciones
El consenso al respecto facilitó a la vez acuerdo entre las
partes para que el TLC no restrinja la libertad de los países
de comprar medicamentos genéricos o procedentes de laboratorios
independientes.
Inicialmente, Estados Unidos insistía en que en el marco
del TLC, los países centroamericanos se limitaran a importar
medicamentos o fármacos elaborados en los propios laboratorios
dueños de las marcas que dominan el mercado.
Pero, una vez rota la barrera de las patentes, se accedió
a que en el TLC los países hagan importaciones paralelas:
marcas propias de laboratorios y las de origen genérico,
o comprar en los laboratorios locales, explicó.
Los efectos de tales acuerdos repercutirán en los consumidores,
quienes tendrán la libertad de adquirir en el mercado medicamentos
genéricos, buscados por ser baratos y de calidad, o internacionales,
que también son de excelencia, pero más caros, explicó
Carmen Pérez, directora ejecutiva de Inquifar.
Comparó que a mayor protección de patentes, menos
acceso a medicamentos tiene el consumidor, y mayores costos tendría
la industria local.
José Mario Ancalmo, presidente de Inquifar, dijo que los
resultados alcanzados permiten que la industria local se desarrolle
y a la vez entre con sus propios productos al mercado estadounidense,
con marcas étnicas.
Incluso, la limitación en la protección de patentes
hace que los laboratorios incursionen en la elaboración de
productos nuevos, conocidos en el gremio como sales nuevas.
Entre los acuerdos explicó Monge, los países tampoco
quedan obligados a proteger la propiedad industrial de los segundos
usos de ciertos medicamentos o fármacos.
Ejemplificó que si una determinada droga es creada para la
irrigación sanguínea y 15 años más tarde
se descubre que sus componentes sirven a la vez para combatir la
migraña o la impotencia sexual, entonces no existe obligación
para proteger la patente de esta segunda alternativa, durante 20
años.
El TLC, únicamente protege por 20 años la patente
inicial con la que fue creada una marca o medicamento, ahora
no hay obligación de proteger los segundos usos de las patentes,
reiteró Monge.
Satisfacción
Los profesionales de la medicina también sacaron ventaja
de la negociación del TLC, al lograr que se elimine el pago
de métodos quirúrgicos realizados por cirujanos centroamericanos
que fueron a especializarse para tales efectos a Estados Unidos.
Estados Unidos planteó durante la negociación que
si un galeno se preparaba en aprender los métodos quirúrgicos
de invención estadounidense, debía pagar por la implementación
de los mismos.
La propuesta era como una especie de patente del método,
pero fue rechazada por los negociadores centroamericanos.
Miguel Lacayo, ministro de Economía de El Salvador, comentó
que los resultados de las negociaciones se debieron a que, a la
vez, Estados Unidos consideró los niveles de desarrollo que
existen en la región, en estas áreas.
Lacayo informó que para los registros de patentes se logró
también que se extienda un período de cinco años
adicionales a los países que soliciten registro, si las autoridades
de la contraparte se demoran cinco años en otorgarlo.
El tiempo adicional serviría como una medida de compensación
del tiempo que los laboratorios pierden en esperar la autorización.
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