Turismo
 
Inicio del Sitio Domingo 16 de Noviembre
 

 

 
 

Enseñando a los niños
Es mejor prevenir...

Pedro Roque*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

La práctica de los buenos hábitos y los buenos modales de la urbanidad es una solución excelente para que los niños aprendan y le encuentren sentido a portarse bien, y sería muy bueno que los adultos las retomen, para apoyar en la casa la práctica de los buenos modales.

La sabiduría popular expresada en refranes nos enseña que “prevenir es mejor que corregir”, y que “prevenir es mejor que lamentar”.

Yo añadiría que “prevenir es más económico que corregir”, que “es mucho más fácil prevenir que corregir y que es mayor la satisfacción de enseñar buenos hábitos que la de corregir malos hábitos”. Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartará de él (Proverbios 22:6).

En las últimas semanas hemos desarrollado y puesto en práctica, en colaboración con el Consejo Nacional de Seguridad Pública, un programa preventivo dirigido a niños y niñas entre los seis y los diecisiete años.

En realidad lo pensamos para niños entre seis y doce años, pero, aplicándolo, en la práctica nos dimos cuenta de que los chicos y chicas de 15, 16 y 17 años también entendieron y asimilaron los mensajes y lo mejor fue que se divirtieron de lo lindo.

Se trata de enseñar una serie de “buenos hábitos” para que su vida sea más fácil y divertida. Yo creo que, para que un niño e incluso los adultos, aprendamos algo, la forma de enseñar debe ser inteligible, demostrativa, sencilla y, entre más divertida y activa la participación, más efectivo y eficiente será el aprendizaje.

¿Y de qué buenos hábitos hablamos? Pues de aquellos que al practicarlos previenen la “violencia social”.

Leímos en EDH, esta semana, cómo un señor hirió con un machete a su hermano, porque éste llegó a su casa a amenazarle con una pistola, debido a que sus animales se comían el pasto de su terreno.

Pues este tipo de hechos, que no se relaciona con la delincuencia, es la violencia social. Son las reacciones violentas que, después de sucedidas, uno no se explica qué pasó. En El Salvador, por desgracia, tenemos demasiadas todos los días.

“Somos el futuro sin violencia” es el “mecanismo de defensa mental”, algo así como un “freno psicológico” que los niños aprenden para que, cuando a lo largo de su vida se les presente una situación desagradable, algún problema con otro niño o cuando sean mayores, este freno mental, al igual que la “bolsa de aire” de un carro, actúe automáticamente y les haga reflexionar sobre cómo resolver la situación sin violencia, les conceda unos segundos para pensar y busquen una alternativa aceptable para resolver el conflicto.

Un “buen hábito” es una “buena conducta espontánea”, es decir, el comportamiento natural de un niño sin que tenga que pensar y esforzarse por hacerlo.

Por ejemplo, llamar a otros niños por su nombre y no por el apodo, saludar amablemente cuando se llega a un lugar, despedirse y dejar un buen recuerdo, lavarse las manos antes de comer, utilizar bien los recursos y no desperdiciarlos, cuidar el medio ambiente, ayudar a otros sin que se lo pidan, hacer las cosas con calidad en el tiempo previsto, utilizar el cinturón de seguridad, preguntar cuando no saben algo, no abusar del cariño de los padres, ayudar en los trabajos de la casa, cómo comportarse en la mesa, organizarse para trabajar en grupo, no hacer trampas, respetar las reglas, jugar limpio, organizarse para trabajar en equipo, aprender a utilizar la fuerza y el impulso, la importancia del orden y la limpieza y muchos otros hábitos más, son lo que aprenden los niños en este programa.

Aprender estos buenos hábitos jugando es una buena fórmula para que se les graven en la memoria y entiendan que la práctica espontánea en su conjunto conforma la “cultura de su casa” y que, sumados los hábitos de todos los ciudadanos, se forma la cultura del país.

El planteamiento de la “falta, la pérdida o la crisis de valores”, sobre la que se viene hablando desde hace algunos años, lo entiendo como bueno, pero sólo para que la gente conozca las causas técnicas y teóricas de lo que sucede en nuestra sociedad. Sin embargo, sólo hablar de los valores parece no ser la solución a la violencia social.

Los valores existen desde hace miles de años, siempre estuvieron entre nosotros, nunca se perdieron y desde la visión positiva, con relación a la crisis de valores, si la entendemos como una posibilidad de mejora y le planteamos una solución práctica, nos puede ser útil para un gran salto cualitativo.

Lo que nos hace falta, y mucho, a los niños y a los adultos, no es tanto la teoría de los valores cuanto la “puesta en práctica” de los “buenos hábitos”, que son, en realidad, las “buenas conductas observables”, consecuentes de la aplicación de los valores a las “creencias”, que también, si no son las correctas, deben ser reorientadas.

Hablando con muchos niños de los que han participado en estos ejercicios, terminé convencido de que, por la propia naturaleza de la vida y el instinto de superación, ellos quieren ser buenos niños, al igual que un empleado, también quiera ser un buen empleado —sería lo normal—.

Lo que nosotros debemos aportar es la enseñanza práctica y demostrativa de que los cambios conductuales son posibles, tanto en los niños como en los adultos.

La práctica de los buenos hábitos y los buenos modales de la urbanidad es una solución excelente para que los niños aprendan y le encuentren sentido a portarse bien, y sería muy bueno que los adultos las retomen, para apoyar en la casa la práctica de los buenos modales y, aplicándolos, ellos sean un buen ejemplo para los niños.

Espontáneamente me dijeron algunos de los trescientos niños que conocí durante este ejercicio: “Es mejor portarse bien que portarse mal”, “es más fácil portarse bien que portarse mal” y “portarse bien evita problemas”, pero el que más me gustó fue uno que expresó: “Le voy a enseñar a mi papá todo lo que he aprendido aquí”. Sencillamente, maravilloso.

*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal