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Sábado 15 de Noviembre
 

 

 
 

Fármacos ganan en el TLC

Habrá libertad de la compra de medicamentos genéricos, para evitar alzas en el mercado local

Guadalupe Trigueros
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
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El sector farmacéutico de El Salvador y el agroquímico, de Centroamérica, lograron que gran parte de sus intereses queden reflejados en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.

Los negociadores centroamericanos y estadounidenses acordaron que la protección de patentes de las marcas más influyentes del sector queden para 20 años y no para 30, como lo pretendía la contraparte.

Los acuerdos se alcanzaron en la mesa de propiedad intelectual, en la mini ronda general que las partes concluyeron ayer en Washington, informó Rigoberto Monge, coordinador de la Oficina de Apoyo al Sector Privado (Odasp).

El plazo de protección industrial acordado es el que sugiere la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el que gremios como el de Industrias Químico Farmaceúticas (Inquifar) deseaba, recordó.

Sin restricciones

El consenso al respecto facilitó a la vez acuerdo entre las partes para que el TLC no restrinja la libertad de los países de comprar medicamentos genéricos o procedentes de laboratorios independientes.

Inicialmente, Estados Unidos insistía en que en el marco del TLC, los países centroamericanos se limitaran a importar medicamentos o fármacos elaborados en los propios laboratorios dueños de las marcas que dominan el mercado.

Pero, una vez rota la barrera de las patentes, se accedió a que en el TLC los países hagan importaciones paralelas: marcas propias de laboratorios y las de origen genérico, o comprar en los laboratorios locales, explicó.

Los efectos de tales acuerdos repercutirán en los consumidores, quienes tendrán la libertad de adquirir en el mercado medicamentos genéricos, buscados por ser baratos y de calidad, o internacionales, que también son de excelencia, pero más caros, explicó Carmen Pérez, directora ejecutiva de Inquifar.

Comparó que a mayor protección de patentes, menos acceso a medicamentos tiene el consumidor, y mayores costos tendría la industria local.
José Mario Ancalmo, presidente de Inquifar, dijo que los resultados alcanzados permiten que la industria local se desarrolle y a la vez entre con sus propios productos al mercado estadounidense, con marcas étnicas.

Incluso, la limitación en la protección de patentes hace que los laboratorios incursionen en la elaboración de productos nuevos, conocidos en el gremio como “sales nuevas.”
Entre los acuerdos explicó Monge, los países tampoco quedan obligados a proteger la propiedad industrial de los segundos usos de ciertos medicamentos o fármacos.

Ejemplificó que si una determinada droga es creada para la irrigación sanguínea y 15 años más tarde se descubre que sus componentes sirven a la vez para combatir la migraña o la impotencia sexual, entonces no existe obligación para proteger la patente de esta segunda alternativa, durante 20 años.

El TLC, únicamente protege por 20 años la patente inicial con la que fue creada una marca o medicamento, “ahora no hay obligación de proteger los segundos usos de las patentes”, reiteró Monge.

Satisfacción


Los profesionales de la medicina también sacaron ventaja de la negociación del TLC, al lograr que se elimine el pago de métodos quirúrgicos realizados por cirujanos centroamericanos que fueron a especializarse para tales efectos a Estados Unidos.

Estados Unidos planteó durante la negociación que si un galeno se preparaba en aprender los métodos quirúrgicos de invención estadounidense, debía pagar por la implementación de los mismos.

La propuesta era como una especie de patente del método, pero fue rechazada por los negociadores centroamericanos.
Miguel Lacayo, ministro de Economía de El Salvador, comentó que los resultados de las negociaciones se debieron a que, a la vez, Estados Unidos consideró los niveles de desarrollo que existen en la región, en estas áreas.

Lacayo informó que para los registros de patentes se logró también que se extienda un período de cinco años adicionales a los países que soliciten registro, si las autoridades de la contraparte se demoran cinco años en otorgarlo.
El tiempo adicional serviría como una medida de compensación del tiempo que los laboratorios pierden en esperar la autorización.

 

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