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Manos
ocupadas y mentes activas
Las
Escuelas Abiertas son un proyecto del Ministerio de Educación,
que busca ser una alternativa recreativa para los estudiantes durante
sus vacaciones
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Las padres de familia deben
procurar que sus hijos aprovechen el tiempo de descanso, como
estos niños del Centro Escolar República de
El Salvador. Foto EDH
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Una bota navideña elaborada con papel y un portarretrato
hecho con palitos de paleta descansan sobre su escritorio.
Sus dedos se mueven ágilmente, una y otra vez, para convertir
un alambre cualquiera en un verde tallo. Moldea los trozos de papel
crespón con destreza. Nada le distrae.
Un poco de pegamento, unas tijeras y unas inmensas ganas de aprender
son suficientes para dar vida a una flor.
Así se desenvuelve Ernesto Santana, un niño de 12
años que dedica su tiempo libre a aprender manualidades en
el Centro Escolar República de El Salvador, ubicado en la
Colonia Dina.
La institución educativa donde estudia forma parte del programa
de Escuelas Abiertas, del Ministerio de Educación, el cual
pretende brindar un espacio recreativo a los alumnos en su período
de vacaciones.
Para Ernesto, asistir a la escuela para realizar una tarea distinta
a sus clases de Sexto Grado, resulta una aventura.
Al niño le encantan las Matemáticas, pero las ha dejado
de lado para darle paso a una actividad en la que la paciencia y
el ingenio son puestos a prueba.
Planes futuros
Acostumbrado a levantarse temprano, se despierta a las seis de la
mañana, camina alrededor de seis cuadras desde la Colonia
Luz, donde reside, hasta la escuela estatal.
Todo comienza a las ocho. Durante dos horas, las manos y la creatividad
son las protagonistas principales.
Lorena Campos y Sonia Alfaro son dos madres que se han ofrecido
para ser pulidoras de talentos. Tienen a su cargo a un grupo muy
dinámico. Ernesto expresa que todo lo que ha aprendido es
gracias a ellas.
Le fascina hacer piñatas, velas, arreglos florales, adornos
navideños y tarjetas.
La faena continúa. De las 10:00 a.m. y hasta el mediodía,
Ernesto recibe clases de computación. Se retira a almorzar
a su casa y a las dos de la tarde ya está de vuelta, para
aprender inglés.
Luego de dos horas, sigue incansable. Un partido de básquetbol
no le cae nada mal. Al final de una larga jornada, va a su casa
y ve un poco de televisión.
Le gusta pasar entretenido, desarrollando nuevas habilidades, y
las Escuelas Abiertas le parecen una buena opción.
Cuando finalice el curso, se piensa inscribir en clases de electrónica.
Además, seguirá con las manualidades en la Iglesia
Monte Carmelo, para hacer adornos de Navidad.
Para él, lo importante es divertirse mientras aprovecha bien
el tiempo.
Una iniciativa para aprovecharla
Aquellos que están interesados en que sus vástagos
asistan a algún curso en especial, pueden inscribirles en
una Escuela Abierta.
- La enseñanza es gratuita y pueden asistir estudiantes de
diversas instituciones.
- Para mayor información, puede llamar a la sede departamental
de Educación más cercana. Ahí le indicarán
cuáles centros escolares participan.
- El Ministerio de Educación ha invertido alrededor de $470,000
en el Fondo Alegría, Fondo de la Juventud y Escuelas Abiertas.
- Las actividades que se imparten pueden variar según la
institución. Participan en dicho
programa 470 escuelas públicas.
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