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EE.UU.
deporta a 917 con antecedentes penales
Los
delitos que han cometido van desde asalto y posesión de droga
hasta violencia sexual y secuestro.
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Ilustración
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Al menos 917 salvadoreños con antecedentes penales fueron
deportados a su país por los Estados Unidos entre enero y
septiembre del presente año, informó la Policía
Nacional Civil de El Salvador (PNC).
Según la corporación, otros 1,530 llegaron deportados
por permanencia o ingreso ilegal a la nación norteña.
De los expulsados, 138 son miembros de pandillas o muestran señales
de serlo, como tatuajes, aunque no se definan por un grupo específico.
De la Mara Salvatrucha han llegado 38 sujetos, de la Mara 18 son
7, de otras pandillas son 86 y tatuados sin definir grupo son 86.
Los delitos que han cometido estos sujetos van desde asalto y posesión
de droga hasta violencia sexual y secuestro.
Las ciudades de donde más llegaron deportados son en Texas,
Dallas (112) y Houston (780); en California, El Centro (219), Los
Ángeles (359) y Santa Anna (100), entre otros.
El Gobierno de Estados Unidos les califica de delincuentes extranjeros,
pero muchos son tan estadounidenses como los tiroteos de los pandilleros
y el consumo de crack.
Muchos llegaron a Estados Unidos de niños, con frecuencia
en brazos de hombres y mujeres que huían de la pobreza y
la guerra. Asistieron a la escuela, pero en general no por mucho
tiempo. Maduraron a los golpes en las calles de alguna ciudad, desde
Los Ángeles a Nueva York. Y tarde o temprano transgredieron
la ley.
En 1996 el Congreso norteamericano les excluyó de por vida
de Estados Unidos y ordenó a los agentes de inmigración
que les capturaran. Actualmente se está implementando la
mayor cacería de la historia del país.
Más de 500 mil extranjeros que cometieron delitos ya han
sido apresados y deportados, de acuerdo con estadísticas
oficiales, y este año las autoridades los están enviando
a un promedio de uno cada siete minutos a más de 160 países
de todo el mundo.
Narcóticos
Los hábitos del consumo de drogas y el uso de armas que llevan
a sus países de origen están provocando estragos en
las naciones que les reciben.
Una investigación realizada durante seis meses por The Associated
Press, que incluyó entrevistas con más de 300 policías,
deportados, líderes religiosos, científicos sociales
y funcionarios de Estados Unidos y otros países, descubrió
que en algunas naciones, el aumento de la criminalidad resultante
está agobiando a la policía.
En Honduras, según la Interpol, los asesinatos se incrementaron
de 1,615, en 1995 a 9,241, en 1998 después de la primera
ola de delincuentes deportados, que ahora ascienden a 7,000.
Unos 250 mil extranjeros que actualmente se encuentran encarcelados
en prisiones de Estados Unidos, o que están bajo libertad
condicional, serán deportados, según la Oficina de
Estadísticas Judiciales.
Sin embargo, se desconoce la cantidad total de delincuentes extranjeros
susceptibles a una repatriación entre los 11.8 millones de
personas que no son ciudadanas y viven en Estados Unidos.
Constituyen una legión de inadaptados sociales: drogadictos,
conductores alcoholizados, ladrones, violadores, narcotraficantes
y pandilleros.
El 80% de ellos es expatriado a siete países del Caribe y
América Latina: Jamaica, Honduras, El Salvador, Colombia,
México, Guatemala y República Dominicana, donde los
trabajos escasean y los recursos policiales son limitados.
En El Salvador, los deportados son recibidos en el aeropuerto por
trabajadores de instituciones caritativas católicas, que
les dan un emparedado y un boleto de autobús.
Hugo Omar Barahona tenía 4 años cuando emigró
a Los Ángeles con sus padres, y 21 al ser deportado a El
Salvador por un robo que cometió en 1999. Recibió
un disparo en una de sus piernas en San Salvador el 28 de abril.
Dos hombres, dijo, aparentemente reconocieron sus tatuajes de pandillero
de Estados Unidos. Pudo sobrevivir, pero muchos no lo hacen. Para
ellos, la deportación es una condena de muerte.
Transfiriendo el problema
Una ley de 1996 buscó reducir la delincuencia en Estados
Unidos, deshaciéndose de algunos de los criminales de otros
países.
En el principio
n En 1986 los agentes de inmigración comenzaron a concentrar
su atención en la
deportación de extranjeros que habían cometido delitos
graves, penados con por lo menos cinco años de prisión.
Ese año menos de 2 mil personas fueron expatriadas, pero
la cantidad ascendió a 33,842 en 1995.
EStrategia
n Las deportaciones masivas constituyen una estrategia de prevención
del delito relativamente nueva. En el pasado, existían
las expatriaciones de delincuentes, pero sólo en 2002 excedieron
las registradas entre 1905 y 1986.
Aumentará
Las autoridades federales anticipan que ascenderá a 77
mil deportados este año. El 41%
los expatriados en 2002 tuvo algún tipo de relación
con las drogas, mientras que el 10% no cometió ningún
otro tipo de delito.
Frenar el auge
El Salvador y Dominicana han pedido,
sin éxito, que se frenen las deportaciones, o al menos
sean más pausadas. Su pedido, sin embargo, ha sido rechazado.
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