| |

Piden
oportunidad para los pandilleros
El
sacerdote viene de Honduras donde ha logrado que la mara 18 y la
MS conversen con el gobierno.
 |
|
Monseñor Rómulo
Emilianio dice que se pueden recuperar a los jóvenes
de las pandillas. Foto EDH
|
Las pandilleros merecen una oportunidad real de abandonar la violencia
y pasar a un proceso de rehabilitación y formación
laboral.
Este es el mensaje que trae a El Salvador el Obispo de San Pedro
Sula, Honduras, Rómulo Emiliani, quien se ha convertido en
intermediario entre el gobierno hondureño y las maras.
Emiliani considera que ni las cárceles ni las leyes vana
solucionar los problemas de estar organizaciones y aboga por un
chance u oportunidad en favor de los jóvenes.
Se ha creado en el pueblo la imagen de que todo joven pandillero
es enemigo publico uno del Estado. Esto ha hecho que mucha gente
crea que la gran causa de los problemas que tenemos en Honduras
y en El Salvador es la existencia de pandillas, dijo Emiliani.
A su juicio, los pandilleros son el fruto de todo un proceso de
deterioro social provocado por la extrema pobreza, la desintegración
familiar, la falta de empleos, el consumo de drogas, la marginación
y la influencia negativa de otros países (transculturización).
Dice creer firmente en la justicia hacia los criminales pero que
las generaciones actuales tienen algo o mucha responsabilidad en
lo que pasa actualemente.
El respeto a la ley, quien cometa un crimen debe pagarlo pero
creo que la juventud necesita el apoyo nuestro porque nuestras generaciones
de adultos somos los que les hemos dado por herencia a esta juventud
el mundo en que viven por lo tanto hay que presentar alternativas
viables, practicas e inmediatas para que los pandilleros puedan
tener un camino llamado rehabilitación, expuso.
En Honduras la Fundación Unidos por la Vida, la cual dirige,
se apresta a dar apertura a dos centros de rehabilitación.
Con el respaldo gubernamental, espera que en 2 años los mareros
se hallan rehabilitado como aprendido un oficio gracias a la aplicación
de metodologías que también incluyen la sanidad
espiritual.
Reconoce, empero, que los pandilleros que no quieran rehabilitarse
deberán atenerse a las consecuencias de continuar en la delincuencia
juvenil.
Consideró que la obra que realiza el padre Pepe Morataya
con los pandilleros es digna de admiración y de imitación
por parte de otros sectores que creen en la recomposición.
|
|