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Tema
del momento
Iberoamérica se encuentra en Bolivia
Los
dirigentes políticos han cobrado conciencia, además,
de que, para traducir los acuerdos en mejoras tangibles de desarrollo
y paz, es preciso tener en cuenta la opinión y participación
del ciudadano iberoamericano.
En Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, se reúnen en estos
momentos los jefes de Estado y de Gobierno para celebrar la XIII Cumbre
Iberoamericana. Estos encuentros, institucionalizados a instancias
de SM el Rey de España, don Juan Carlos I, en 1991, se han
convertido en un mecanismo de diálogo político de coordinación
anual entre países de Latinoamérica, España y
Portugal.
Cada una de las cumbres celebradas hasta la fecha ha priorizado diferentes
temas, tales como el desarrollo social, gobernabilidad y democracia,
fortalecimiento del Estado de Derecho, niñez y adolescencia.
En esta ocasión, la agenda se centra en torno a la inclusión
política y económica de las poblaciones más vulnerables
de los países iberoamericanos.
La Cumbre de Bolivia se ha propuesto revisar el proceso mismo de estas
reuniones. El sistema de diálogo y de cooperación requiere
cierto reajuste en función de las exigencias actuales.
En efecto, las cumbres iberoamericanas no han escapado al escepticismo
de los movimientos organizados de la sociedad civil, los cuales cuestionan
en forma vehemente los resultados palpables de tales encuentros, para
las poblaciones de los 21 países iberoamericanos.
Ello es comprensible, ya que se trata de integrar esfuerzos de cooperación
para unos 700 millones de habitantes.
En esta ocasión se señala de nuevo la ausencia de Fidel
Castro, lo cual evidencia el clima de distanciamiento diplomático
que se ha suscitado, en estos últimos tiempos, entre el mandatario
cubano y ciertos dirigentes iberoamericanos.
La temática de la XIII Cumbre Iberoamericana se sitúa
en torno a temas de inclusión económica, social y política
de las poblaciones más vulnerables, incluyendo a las poblaciones
indígenas. Se han estructurado reuniones de carácter
sectorial entre ministros de Estado en materia de educación,
cultura, salud, medio ambiente, agricultura, turismo, niñez
y adolescencia.
De estos contactos se deben diseñar las políticas de
cooperación multilateral destinadas a propiciar, en los próximos
años, mayor inclusión de los sectores desfavorecidos.
Subyacente a la temática propia de la Cumbre de Santa Cruz
de la Sierra, se sitúa el reiterado compromiso con la democracia
y la paz.
Entre los puntos de la agenda se encuentra la presentación
del Informe Cardoso, encomendado al ex Presidente de Brasil en la
pasada Cumbre Iberoamericana, la cual se llevó a cabo en República
Dominicana.
El cometido tenía por finalidad plantear posibles iniciativas
destinadas a fortalecer el mecanismo de las cumbres, propiciando a
su vez un mayor peso jurídico de la comunidad iberoamericana
en el contexto internacional.
Con el afán de cohesionar el sistema creado y dotarlo de mayor
eficiencia, el Informe Cardoso propone, entre otros, la creación
de una secretaría iberoamericana permanente, así como
la formación de una agencia regional de calificación
de riesgos.
Como todo proceso de diálogo político, las cumbres tienen
el reto de adaptarse a la evolución de los acontecimientos
mundiales e integrar sus debates a la luz de los desafíos planteados
por el proceso de globalización.
Los dirigentes políticos han cobrado conciencia, además,
de que, para traducir los acuerdos en mejoras tangibles de desarrollo
y paz, es preciso tener en cuenta la opinión y participación
del ciudadano iberoamericano.
Por consiguiente, no es de extrañar que en forma simultánea
se congregue en esta ocasión el denominado Encuentro Social
Alternativo, gracias al apoyo brindado por las asociaciones no gubernamentales,
sindicatos, pueblos indígenas y otros sectores de la sociedad
civil organizada.
El lema escogido habla por sí solo: No en nuestro nombre,
tenemos voz propia.
Se trata de una plataforma con propósitos pacíficos,
que permite debatir temas tales como el Acuerdo de Libre Comercio
de las Américas, ALCA, así como la explotación
de los recursos naturales en beneficio de los pueblos americanos.
Los organizadores del Encuentro Social Alternativo declaran que, ante
la falta de decisiones reales por parte de los participantes en la
XIII Cumbre Iberoamericana, para mitigar los graves problemas de hambre,
corrupción y la imposición del modelo económico
neoliberal, se hace necesario, como parte del movimiento altermundialista,
llegar a un intercambio de criterios entre dirigentes políticos
y la ciudadanía.
Cabe destacar, además, en estos momentos, la búsqueda
de cierto contrapeso regional a través de nuevos liderazgos
iberoamericanos, los cuales surgen como opciones diferentes al unilateralismo
demostrado en los últimos tiempos por el Presidente Bush y
su administración.
Sustentada en los lazos históricos y culturales, Iberoamérica
debe dotarse de un nuevo ímpetu que propicie la solidaridad
entre los sectores más necesitados y abra nuevos cauces de
cooperación en función de los desafíos planteados
por la globalización y las nuevas amenazas a la paz mundial.
*Columnista de El Diario de
Hoy. |
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