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Destacan
avance exportador del país
Maquila salvadoreña, ejemplo internacional
Lo
que El Salvador ha logrado con las confecciones es la demostración
de las enormes oportunidades que genera el mercado estadounidense.
El economista de Harvard, Ricardo Hausmann, resaltó el hecho
en un foro internacional.
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La maquila se ha convertido,
en la última década, en el pilar de las exportaciones
salvadoreñas. Foto EDH
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La expansión que la industria maquiladora salvadoreña
ha logrado en el mercado de Estados Unidos, es un verdadero ejemplo
para el resto de Latinoamérica.
Las exportaciones anuales de confecciones maquiladas en El Salvador
destinadas a empresas clientes en el territorio estadounidense llegan
a los 2,000 millones de dólares, una cifra que ya es respetable
en el contexto del comercio internacional.
El caso de la maquila salvadoreña fue destacado por el economista
de la Universidad de Harvard, Ricardo Hausmann, en un foro internacional
realizado en Bogotá, Colombia, en el que se examinaron las
perspectivas de las economías local y latinoamericana, de
cara al 2004.
Es sorprendente que un país tan pequeño venda
ya $2,000 millones en ese solo rubro, aseguró el economista
venezolano.
En su charla ante más de 1,500 empresarios de todos los sectores,
Hausmann destacó el caso salvadoreño, al referirse
a la urgencia de pensar en nuevos caminos para el desarrollo de
los sectores exportadores.
Su tesis es la de que hay una necesidad de generar ideas productivas,
para que un país encuentre nuevos rubros en los cuales hacerse
fuerte.
Un ejemplo de ese posicionamiento es el de El Salvador en el campo
de las confecciones, que ya representan una cifra muy superior a
las exportaciones de otros países latinoamericanos, con mayor
capacidad productiva y que, en teoría, cuentan con una industria
textil de elevado prestigio internacional.
El mercado
Hausmann aseguró que al revisar las cifras de las importaciones
de Estados Unidos se encuentran montos altos para los renglones
tradicionales, en tanto que productos de alto potencial en un mercado
enorme como el de ese país, registran valores mínimos.
Por ello, es preciso pensar en las nuevas ideas productivas,
que le permitan a un país expandir sus exportaciones pero
a tasas realmente elevadas. Una idea de ese estilo fue en su época
la introducción de la semilla de café, originaria
de Àfrica, que llevó a la expansión del cultivo,
a su consolidación como uno de los productos primarios de
dinámico comercio internacional y al altísimo impacto
social que significó el hecho de que miles de familias derivaran
su sustento de la actividad cafetera.
La oportunidad para las nuevas ideas es ahora más
propicia que nunca antes, dadas las enormes posibilidades que abrirán
los tratados de libre comercio (TLC) con Estados Unidos. En particular
tienen que empezar a labrar ese camino Centroamérica, Colombia
y Perú, que accederán a acuerdos de ese tipo.
Respecto del TLC que en la actualidad negocia Centroamérica,
Hausmann resaltó dos de los efectos que tendrá a escala
internacional: primero, su papel como herramienta hacia la integración
económica, puesto que conducirá a nuevos acuerdos
entre los países que firmen tratados con Estados Unidos y,
segundo, el hecho de que llevará a las naciones del istmo
a coordinar muchos de sus programas de desarrollo.
Hausmann es actualmente asesor de la Fundación Salvadoreña
para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), y está
al frente de un equipo que prepara una propuesta de plan de acción
para los próximos cinco años en la economía
nacional.
En el mencionado documento también participarán cinco
economistas internacionales más: Laura Wilson, Camila Rodríguez,
Eduardo Engel, Dani Rodrik, Robert Lawrence y Lant Pritchett, todos
ellos también profesores de Harvard.
También está trabajando con ellos el Departamento
de Estudios Económicos y Sociales (Dees) de Fusades.
Cuando Housmann inició su participación en la estrategia
de El Salvador, resaltó las bondades de la estabilidad macroeconómica
que éste ha instaurado en la última década.
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