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Libre
comercio para alimentos procesados
Para
permitir el ingreso de productos agrícolas estadounidenses,
Centroamérica necesita que el TLC le proporcione salvaguardias
de protección.
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Estados Unidos y Centroamérica acordaron ayer reconocer
la entrada , sin aranceles, para los alimentos procesados de la
región, desde el primer día de vigencia del Tratado
de Libre Comercio (TLC).
Las sopas, los extractos vegetales, las salsas de tomate tipo ketchup,
las de soya, los jugos de frutas y los productos de panadería
y pastelería no pagarán aranceles en el mercado estadounidense,
tal como se establece actualmente en la Iniciativa para la Cuenca
del Caribe (ICC).
La información fue confirmada ayer tarde por Miguel Lacayo,
ministro de Economía de El Salvador.
Lo que viene
A cambio, dijo, Estados Unidos obtendrá entrada libre de
aranceles para sus productos de cereales para desayunos, como los
corn flakes.
Mientras, los preparados estadounidenses para sopas entrarán
libres a Centroamérica, hasta dentro de cinco años,
con desgravaciones anuales de aranceles.
Las galletas tampoco quedarán libres de grvámenes
de inmediato en la región, ya que se someterán a pagos,
durante plazos que van de 10 a 12 años, hasta llegar a 0%,
al final del período respectivo, explicó.
Estos acuerdos fueron alcanzados ayer en Washington, en la mini
ronda agrícola que las partes efectúan, previo al
cierre del proceso para la firma del TLC.
Ambos bloques concluyeron así la negociación de los
textos de más de 10 capítulos de bienes agroindustriales
que están amparados con preferencias comerciales en la ICC.
Quedan pendientes los bienes terminados que llevan alto componente
de azúcar, ya que el acuerdo entre las partes es negociarlos
con el tema de acceso al azúcar, en ambos mercados, informó
Lacayo.
El avance alcanzado hace que la última ronda de negociaciones
del TLC sea casi exclusiva para los productos agrícolas altamente
sensibles.
Pero, el éxito de esta fase dependerá de la salvaguardia
agrícola especial que los agricultores centroamericanos necesitan
para protegerse de las importaciones masivas de bienes estadounidenses.
Los negociadores oficiales regionales deben asegurarse de que haya
una salvaguardia agrícola especial de precios y volúmenes
en el texto del TLC.
De lo contrario, la última ronda de negociaciones con la
contraparte no tiene asegurados avances importantes, porque el sector
agrícola centroamericano no querrá abrir sus mercados
a la competencia estadounidense, sin que haya una medida que los
proteja, como la salvaguardia.
La clave
Lacayo declaró esta semana que una apuesta importante para
negociar los productos agrícolas en el Tratado será
la salvaguardia.
Lo que está en el texto inicial, si se negocia satisfactoriamente,
nos dará espacio para negociar todo lo demás. Por
ejemplo, la salvaguardia deseada facilitaría la negociación
de acceso de productos, advirtió.
Lacayo dijo ayer que hay acercamientos interesantes en esta negociación,
entre ellos, algunas alternativas convenientes para los productores.
La región piensa en una salvaguardia basada en precios y
en volúmenes para los casos de mercancías que superen
las cuotas de importación que se negociarán.
Desde la séptrima ronda, los negociadores oficiales juegan
con una baraja de alternativas para la salvaguardia .
Si una importación supera en volúmen o precio una
mercancía que afecte a determinado sector, se activa la salvaguardia,
con un arancel que frena la entrada de manera automática
y permanente.
Lacayo omitió detalles sobre los avances.
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