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Tema para meditar
Sea un líder inspirado

Edgar López Bertrand*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Asegúrese de conocer la historia de su negocio y cómo beneficia a la gente. Sepa por qué importa su negocio

“¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?” (Lucas 24: 32)

Este hermoso pasaje de Lucas testifica el encanto carismático de Jesús. La gente se sentía atraída hacia Él y hacia su causa, y se sorprendía porque “enseñaba con autoridad”. En el lenguaje actual, podríamos decir: “Él sabe en verdad de qué habla”. La base de todas las enseñanzas de Jesús y lo que le dio “autoridad” fue su conocimiento de las Escrituras.

Las Escrituras proporcionaron la base histórica y filosófica para su empresa, la Iglesia. Su éxito al enunciar con claridad su visión se demostró empíricamente dos mil años después, en la fuerza perdurable de su Iglesia. Ninguno de nosotros puede esperar poseer el atractivo carismático de Jesús. Nuestras empresas no pueden tener nunca las consecuencias cósmicas y eternas de su gran organización.

No obstante, nuestros asuntos de negocios son importantes para nosotros y para Él. A Él le importan nuestro éxito y nuestros fracasos. Uno de los métodos para formar una empresa exitosa es utilizar el ejemplo de Jesús, hablar con autoridad, saber sobre lo que se habla y comunicar con pasión ese conocimiento.

El ejecutivo empresarial que piensa que la inspiración es un producto secundario de la última cifra de la hoja del balance, de las cifras de producción y de las estadísticas tediosas, se pierde una de las grandes lecciones de Jesús.

Es también una lección que enseña las vidas de muchos de los grandes arquitectos de los negocios a través de la historia. Tuvieron éxito hasta cierto punto, porque creyeron con fervor en lo que hacían y pudieron infundir parte de ese fervor en sus asociados. Desde Thomas Edisson hasta Lee Iacocca, los grandes líderes de los negocios estadounidenses “enseñaron con autoridad”. No sabían sólo de qué hablaban, sino que desarrollaron un estilo para entregar su información, que imitaba el “ardor” con el que Jesús iluminó a los dos hombres en el camino a Emaús.

Sin importar si el objetivo particular de su empresa es fabricar dispositivos mecánicos o alguna otra tarea fascinante, necesita conocer y compartir las anécdotas relacionadas con su historia y su importancia en las vidas de las personas a las que sirve. Si no puede contar con entusiasmo la historia de su empresa a los empleados y a los presuntos empleados, a los inversionistas y a los presuntos inversionistas, así como a los clientes y a los presuntos clientes, es probable que deba buscar empleo en otra parte.

Mi padre pasó toda su vida de trabajo en el negocio de la fabricación de pinturas. Esto me hace recordar la frase que es sinónimo del aburrimiento: “Tan interesante como observar cómo se seca la pintura”. No obstante, mi padre estaba apasionadamente relacionado con su trabajo; comprendía su papel en las vidas de las personas y podía hablar sobre éste con tanta elocuencia y entusiasmo que hizo que el negocio de la pintura resultara interesante y atractivo para aquellos que estábamos a su lado. En la actualidad, con más de ochenta años, todavía disfruta compartir sus historias de un negocio que algunas personas verían como muy insulso y poco interesante, y yo aún disfruto escucharlas.

Asegúrese de conocer la historia de su negocio y cómo beneficia a la gente. Sepa por qué importa su negocio. Tenga la capacidad de discutirlo con sentimiento y fervor. Sea un líder que dirige y alienta y también un entrenador. Por medio de sus acciones y sus enseñanzas, Jesús demostró que esperaba que sus seguidores fueran fructíferos y productivos. Fue claro en esto. En el poderoso y profundo capítulo quince de Juan, leemos estas palabras de Jesús: “Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo podará para que dé más fruto”. (Juan 15: 1- 2 ).

Como gerentes a cargo de la salud de una empresa, debemos cortar y podar constantemente. Las personas, los departamentos y las sucursales que no son productivos deben ser separados. Esto no se debe hacer nunca de una manera casual o arrogante. Las personas involucradas deben ser vistas siempre como algo importante y valioso, pero deben ser evaluadas de acuerdo con su productividad. Así como dijo Jesús que la higuera que no daba fruto y las ramas estériles de la vid deberían cortarse, de la misma manera, las partes no productivas del negocio deben retirarse y cancelarse.
Jesús, el Maestro de tu vida. Acéptalo como tu salvador personal.

*Pastor.

 

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