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BCR
informará sobre estabilidad financiera
Moodys evalúa cuentas del país
Los
funcionarios de Hacienda y del BCR tratarán de convencer
a los representantes de la calificadora que no disminuya la calificación
de riesgo del país. Los políticos de izquierda también
serán escuchados.
No es una visita de cortesía. Es la aplicación de
una prueba de desempeño. Los invitados: el Ejecutivo, los
partidos políticos y la Fundación Salvadoreña
para el Desarrollo Económico y Social (Fusades).
El evaluador es estricto y tomará en cuenta todos los resultados
y los proyectos de nación, para el mediano y largo plazo.
Se trata de representantes de la calificadora Moodys.
Aunque suelen visitar el país, una o dos veces al año,
esta vez, su llegada no sólo pretende medir los resultados
macroeconómicos del Gobierno, sino sondear las propuestas
políticas y tomarlas en cuenta en la definición del
riesgo soberano que le darán al país, el próximo
año.
Para el ministro de Hacienda, Juan José Daboub, quien se
reunirá hoy con los representantes de la agencia, la nueva
calificación del país estará marcada por el
peso de los discursos y proyectos preelectorales.
Más del 50% de la decisión que tome la calificadora,
estará determinado por los programas políticos que
presenten los candidatos a presidente, indicó.
Pero no sólo Daboub está preocupado por la posible
disminución de calificación que pueda hacer Moodys,
sino también la presidenta del Banco Central de Reserva (BCR),
Luz María de Portillo, quien ha indicado que el Ejecutivo
espera que no se le quite al país el grado de inversión
que posee, pues de lo contrario se debilitará su estabilidad
macroeconómica.
Expectativa
Teniendo en cuenta que la próxima calificación no
dependerá sólo de los informes del Ejecutivo, el Gobierno
confía en que los planteamientos de los políticos
de oposición sean coherentes con la estabilidad que caracteriza
al país.
Debido a la coyuntura política y electoral que afronta el
país -en marzo próximo habrá elecciones presidenciales-,
a los organismos financieros y los inversionistas internacionales
les interesa conocer los riesgos y beneficios locales, para luego
decidir si compran bonos soberanos o invierten directamente.
Si se cumple la amenaza de la agencia de quitarle a El Salvador
la calificación de grado de inversión -que formuló
el mes pasado-, el próximo gobierno tendrá dificultades
para emitir bonos y conseguir financiamientos.
Los empresarios tampoco tendrán las mismas facilidades para
conseguir préstamos y socios internacionales, ya que la imagen
del país no ofrecerá las garantías y seguridades
que demandan éstos.
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