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Forcejeo
entre cafetaleros y beneficiadores por el FICAFE
¿Están
los caficultores obligados a entregar su cosecha al mismo beneficiador
los 20 años que dura el FICAFE?
Productores y beneficiadores de café se han enfrascado en
una polémica en torno a la libertad de los primeros de entregar
su cosecha al beneficio que prefieran.
Muchos beneficiadores pretenden obligar a los deudores del Fideicomiso
Ambiental para la Conservación del Parque Cafetalero (FICAFE)
a que les vendan el producto durante los 20 años de vigencia
del mismo.
Para ello, hicieron que los caficultores firmaran un contrato paralelo
al del FICAFE, en el cual se establece que el productor solamente
podrá cambiar de beneficio si el procesador con el cual tiene
deuda así lo autoriza.
Los cafetaleros que quieren vender su café a otro beneficio
lo hacen, casi siempre, porque éste les paga mejores precios.
Nosotros pagamos hasta 100 colones (por quintal) por arriba
de otros beneficios, ejemplificó el presidente de Exportadora
El Volcán, Jeff Holman.
Esta diferencia se debe a que muchos beneficios no ofrecen servicios,
como el de transporte y recibideros de café, rebatió
el vicepresidente de la Asociación de Beneficiadores y Exportadores
de Café (ABECAFE), Antonio Arévalo.
Razones legales
Arévalo argumenta que detrás del debate no está
solamente la libertad de contratación de los productores,
sino también su obligación de pagar las deudas.
Si un caficultor debe dinero de Ficafé al beneficio A
y quiere venderle su producto al beneficio B, está
en toda la libertad de hacerlo, sostiene el dirigente de la Unión
de Cooperativas de Cafetaleros de El Salvador (UCAFES), Roberto
Escobar.
Este productor opina que el único requisito es garantizarle
al beneficiador A que la deuda será cancelada.
¿Cómo hacerlo? Escobar y otros caficultores sugieren
el uso de las Órdenes de Pago Irrevocables (OPI). El documento
sería emitido por el deudor y el nuevo beneficio, en favor
del primer procesador con el que se tiene contratada la deuda de
Ficafé.
La Asociación de Beneficiadores pone una objeción.
Las OPI sólo tienen validez legal entre beneficiadores y
bancos, pero no entre un beneficiador y otro. La razón, según
Arévalo, es que es la Ley de Bancos la que da respaldo legal
a estos documentos.
Holman responde que ese no es problema. La solución es que
la OPI sea emitida en favor del banco y no del beneficiador al que
se le entregaba el café con anterioridad.
Abecafé cree que el dilema tiene una solución. Según
Arévalo, el beneficiador que esté dispuesto a que
sus clientes se vayan a otra planta de procesamiento puede hacerlo.
Eso depende, principalmente, de una confluencia de voluntades.
La otra salida, es simple: que paguen, asegura el dirigente.
Pagar, en este caso, significaría cancelar de una vez toda
la deuda que el Ficafé relanzó a 20 años.
Es inmoral
Holman cree que nadie puede obligar a un productor a hacer eso,
sobre todo en medio de una crisis en la cual la mayoría está
descapitalizada. En su opinión, esa alternativa no
es ni legal, ni moral.
Técnicamente, argumenta Holman, las garantías de pago
del Ficafé son hipotecarias, es decir, que en la mayoría
de los casos son fincas.
Abecafé contrarresta diciendo que la garantía es hipotecaria,
pero el medio de pago es la cosecha. Adicionalmente, Arévalo
sostiene que la depreciación de las fincas desde que se creó
el FICAFE ha hecho que en la mayoría de los casos los préstamos
estén subgarantizados. En otras palabras, las fincas no valen
el equivalente a lo que los productores deben.
Holman asegura que los dos beneficios de la Exportadora El Volcán
ganaron más de 104 clientes nuevos en la cosecha anterior,
una cifra que esperan seguir aumentando.
Arévalo dice que la posibilidad de que siga habiendo traslados
está abierta. Sin embargo, sólo pueden hacerlo sin
que nadie los detenga los cafetaleros que no le deben a nadie, o
aquellos que le deben directamente al banco y no a un beneficiador.
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