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Asesinan
a vendedora de pan francés en Soyapango
Soyapango.
No hay sospechas sobre asesinos. - Vivía en una casa que
había sido destroyer, de la mara 18. - Hace un
año mataron a otros dos de la misma familia.
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| Sin motivo aparente - Abigaíl Deleón,
asesinada ayer en en un mercado de Soyapango. Foto
Márlon Sorto |
Otro asesinato ocurrió ayer en este populoso municipio. Una
vendedora de pan fue acribillada en el mercado Las Palmas, sobre la
8a. Avenida Sur.
Según las primeras indagaciones policiales, fueron dos los
que mataron a Abigaíl Deleón, 42 años. Uno le
pegó un tiro en la boca.
El hecho ocurrió aproximadamente a las 6:00 a.m., cuando la
mujer recién se instalaba en su puesto en el que se ganaba
el sustento.
La consternación entre vendedoras era evidente. Todos los comentarios
eran favorables a la víctima: no se metía en problemas
y siempre estaba presta a ayudar con lo que podía a los demás.
Xiomara, una de los dos hijos de Abigaíl, no tiene ni idea
del porqué mataron a su madre. De lo que sí está
segura es que, desde el año pasado, la tragedia la persigue.
El 18 de noviembre anterior, mataron a su padre, un conductor de un
bus de la ruta 13, en la colonia Santa Lucía, Ilopango.
Al marido de Xiomara lo acribillaron dos días después,
cuando en el cementerio de San Martín, abría la sepultura
donde enterrarían al suegro.
Abigaíl, aunque sabía quiénes asesinaron a su
marido, nunca puso la denuncia y jamás hizo comentario al respecto.
Ni a Xiomara le confió el secreto
Al marido de Xiomara lo asesinaron los de la Mara 18, según
investigaciones policiales. La joven niega que el padre de sus dos
pequeños hijos perteneciera a algna mara. Cree que lo mataron
por error.
Pero parecía que todo había acabado. En busca de una
nueva vida, Abigaíl se mudó con sus hijos hacia la urbanización
Montes de San Bartolo 5.
Casa destroyer
La pobreza los obligó a instalarse en una casa abandonada en
el pasaje 67. Era la número 18. La hallaron sucia y con muchos
grafitis pintados por la mara 18. La asearon y se instalaron.
La familia no ignoraba que hasta principios de este año, esa
pandilla la usaba como destroyer (lugar de estancia de
los pandilleros).
Pero no sabían que en esa casa, según la policía,
los pandilleros realizaban ceremoniales satánicos y, algo peor,
allí mataron a una joven a quien mutilaron y luego trasladaron
su cadáver hasta un río de aguas negras, distante unos
200 metros.
Abigaíl estaba contenta porque ya había comenzado los
trámites para que el Fondo Social para la Vivienda (FSV) le
diera ventajas para pagar la casa y así adueñarse legalmente
de la misma.
Ella quería pagar esa casa para que sus dos nietos, hijos de
Xiomara, tuvieran dónde vivir.
Los hijos de Abigaíl no creen que el asesinato esté
ligado a las maras. Nosotros vivíamos allí pero
nos dedicábamos a trabajar y nada más, asegura
Xiomara.
Gente trabajadora
- Durante las mañanas, Abigaíl Deleón vendía
pan francés en el mercado Las Palmas, Soyapango.
- En las tardes, junto a sus dos hijos fabricaban, artesanalmente,
tostadas de plátano y yuca.
- Esa labor la hacían en la casa donde vivían.
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