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Asesinan a vendedora de pan francés en Soyapango

Soyapango. No hay sospechas sobre asesinos. - Vivía en una casa que había sido “destroyer”, de la mara 18. - Hace un año mataron a otros dos de la misma familia.

Jorge Beltrán
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Sin motivo aparente - Abigaíl Deleón, asesinada ayer en en un mercado de Soyapango. Foto Márlon Sorto
Otro asesinato ocurrió ayer en este populoso municipio. Una vendedora de pan fue acribillada en el mercado Las Palmas, sobre la 8a. Avenida Sur.

Según las primeras indagaciones policiales, fueron dos los que mataron a Abigaíl Deleón, 42 años. Uno le pegó un tiro en la boca.

El hecho ocurrió aproximadamente a las 6:00 a.m., cuando la mujer recién se instalaba en su puesto en el que se ganaba el sustento.

La consternación entre vendedoras era evidente. Todos los comentarios eran favorables a la víctima: no se metía en problemas y siempre estaba presta a ayudar con lo que podía a los demás.

Xiomara, una de los dos hijos de Abigaíl, no tiene ni idea del porqué mataron a su madre. De lo que sí está segura es que, desde el año pasado, la tragedia la persigue.

El 18 de noviembre anterior, mataron a su padre, un conductor de un bus de la ruta 13, en la colonia Santa Lucía, Ilopango.

Al marido de Xiomara lo acribillaron dos días después, cuando en el cementerio de San Martín, abría la sepultura donde enterrarían al suegro.

Abigaíl, aunque sabía quiénes asesinaron a su marido, nunca puso la denuncia y jamás hizo comentario al respecto. Ni a Xiomara le confió el secreto

Al marido de Xiomara lo asesinaron los de la Mara 18, según investigaciones policiales. La joven niega que el padre de sus dos pequeños hijos perteneciera a algna mara. Cree que lo mataron por error.

Pero parecía que todo había acabado. En busca de una nueva vida, Abigaíl se mudó con sus hijos hacia la urbanización Montes de San Bartolo 5.

Casa “destroyer”

La pobreza los obligó a instalarse en una casa abandonada en el pasaje 67. Era la número 18. La hallaron sucia y con muchos grafitis pintados por la mara 18. La asearon y se instalaron.

La familia no ignoraba que hasta principios de este año, esa pandilla la usaba como “destroyer” (lugar de estancia de los pandilleros).

Pero no sabían que en esa casa, según la policía, los pandilleros realizaban ceremoniales satánicos y, algo peor, allí mataron a una joven a quien mutilaron y luego trasladaron su cadáver hasta un río de aguas negras, distante unos 200 metros.

Abigaíl estaba contenta porque ya había comenzado los trámites para que el Fondo Social para la Vivienda (FSV) le diera ventajas para pagar la casa y así adueñarse legalmente de la misma.

Ella quería pagar esa casa para que sus dos nietos, hijos de Xiomara, tuvieran dónde vivir.

Los hijos de Abigaíl no creen que el asesinato esté ligado a las maras. “Nosotros vivíamos allí pero nos dedicábamos a trabajar y nada más”, asegura Xiomara.

Gente trabajadora

- Durante las mañanas, Abigaíl Deleón vendía pan francés en el mercado Las Palmas, Soyapango.

- En las tardes, junto a sus dos hijos fabricaban, artesanalmente, tostadas de plátano y yuca.

- Esa labor la hacían en la casa donde vivían.

 

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