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Los
primeros quemados con pólvora
Centro.
Las lesiones más frecuentes son en las manos, cara, piernas
y genitales.
La cuna nueve del área de ortopedia del Hospital de Niños
Benjamín Bloom alberga a una de las primeras niñas quemada
con pólvora.
A Delmy Lissette González, de 9 años, se le fracturó
la base del dedo pulgar de la mano derecha, luego de que un mortero
le explosionó cuando lo manipulaba.
El accidente ocurrió el jueves pasado en el patio de la familia
González, en Nueva Concepción, Chalatenango, mientras
varios niños jugaban con los pirotécnicos.
Delmy Lissette, al ver que un mortero no explotaba, se acercó
a recogerlo, sin pensar que el petardo todavía estaba encendido.
Yo vi que no tenía mecha, por eso lo agarré porque
le iba a sacar la pólvora, comentó la pequeña,
quien podría regresar a su casa en el transcurso de la semana.
Los médicos del nosocomio estiman que cada año, durante
la temporada navideña, atienden entre 35 a 50 niños
por quemaduras u otra clase de lesiones provocadas por pólvora.
Entre las consecuencias más graves están desde la amputación
de dedos, pérdida de la movilidad en algún miembro hasta
perder la vista completamente.
Los niños sufren, por lo general, de quemaduras en las manos
y cara, muslos, piernas y genitales, de acuerdo a las estadísticas
del hospital. |
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