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El caso de Delaware

Rodrigo Chávez*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

El Estado debe responder a las necesidades de las empresas y sociedades, para lograr que se instalen en su territorio.

La competitividad de un país no depende sólo de su sistema económico, sino también de su sistema de leyes y regulaciones. Estados Unidos, al ser una federación de 50 estados, nos muestra un caso interesante al respecto.

En dicho país, las leyes de cómo formar sociedades (empresas) y las regulaciones que éstas tienen que cumplir para enfrentar temas internos (como, por ejemplo, los derechos de accionistas minoritarios, resolución de conflictos entre socios, nombramiento de junta directiva, etc.) las dicta cada Estado de la Unión Americana. California tiene distintas regulaciones que Florida y Texas, requisitos muy diferentes a Nebraska. Cada Estado tiene regulaciones y requisitos distintos a los demás.

En este sistema, los estados compiten por tener el mejor marco legal para atraer inversiones. Las compañías estadounidenses evalúan qué sistema legal les es más favorable, y de esa manera deciden en qué Estado se van a incorporar. Actualmente, en este juego, el gran ganador ha sido el Estado de Delaware.

Delaware es un Estado pequeño (3,800 kilómetros cuadrados), con 796,165 habitantes (1.1% de la población total de Estados Unidos). Sin embargo, a pesar de su pequeño tamaño, Delaware es el Estado más atractivo para que las corporaciones estadounidenses se establezcan. Cerca del 45% de las empresas que cotizan en la Bolsa de Valores de Nueva York ( New York Stock Exchange) y más del 50% de las compañías más grandes de Estados Unidos (Fortune 500), están establecidas en Delaware.

A. J. Turezyn, en el Delaware Journal of Corporate Law, plantea que una pieza clave en el éxito de Delaware ha sido que el Estado y sus gobernadores han sido capaces de escuchar y atender las necesidades de las empresas al momento de redactar las leyes y regulaciones que rigen a las sociedades.

Además, Delaware ha podido mantener los costos de realizar una demanda legal más bajos que en otros estados. Por ejemplo, si una empresa va a comprar a otra, es probable que ciertos accionistas inicien acciones legales contra dicha transacción. En Delaware, el costo de estos litigios se reduce considerablemente. En dicho Estado, también han creado un Chancery Court, es decir, un tribunal que se especializa en temas que tengan que ver con sociedades. Esto permite que las peleas legales entre accionistas y directivos de las sociedades se resuelvan de manera más justa y más rápida.

Según R. Romano, en su ensayo “The state competition debate in corporate law”, otro factor de éxito para Delaware es que las leyes de sociedades sólo pueden ser modificadas por dos tercios del Congreso estatal. Esto le da otro gran valor a su sistema legal: Estabilidad.

Aparentemente, esta restricción impediría la innovación en las regulaciones de Delaware. Sin embargo, los legisladores de Delaware han sido muy hábiles en imitar regulaciones exitosas en otros estados.
Delaware también ha tenido cuidado en definir el tipo de empresa que desea atraer. Sus legisladores se han enfocado en atraer a empresas grandes. Ellos se han dedicado a cultivar este nicho de mercado y, por lo tanto, crear legislaciones adecuadas con el funcionamiento de éste.

Manuel Ballbe, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, plantea que el tema fiscal, a pesar de lo que muchos creen, no es el principal atractivo de las corporaciones al instalarse en Delaware. La tasa de impuestos estatales en Delaware es de 8.7%. En Florida y Colorado es de 5%. Claramente, el principal incentivo de las empresas no es impuestos más bajos, sino un sistema legal eficiente, honesto y nada oneroso.

Bajar impuestos para los estados es como bajar precios para las compañías. Llega a un punto en que no se puede bajar más. Los estados, al igual que las empresas, deben buscar cómo crear valor. Los estados lo pueden hacer mejorando su sistema legal y de regulaciones.

En definitiva, la lección de Delaware es muy clara: El Estado debe responder efectivamente a las necesidades de las empresas y sociedades, para lograr que se instalen en su territorio. Además, deben mantener el costo de litigio lo más bajo posible (tanto en dinero como en tiempo).

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

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