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Comentando
El caso de Delaware

El
Estado debe responder a las necesidades de las empresas y sociedades,
para lograr que se instalen en su territorio.
La competitividad de un país no depende sólo de su
sistema económico, sino también de su sistema de leyes
y regulaciones. Estados Unidos, al ser una federación de
50 estados, nos muestra un caso interesante al respecto.
En dicho país, las leyes de cómo formar sociedades
(empresas) y las regulaciones que éstas tienen que cumplir
para enfrentar temas internos (como, por ejemplo, los derechos de
accionistas minoritarios, resolución de conflictos entre
socios, nombramiento de junta directiva, etc.) las dicta cada Estado
de la Unión Americana. California tiene distintas regulaciones
que Florida y Texas, requisitos muy diferentes a Nebraska. Cada
Estado tiene regulaciones y requisitos distintos a los demás.
En este sistema, los estados compiten por tener el mejor marco legal
para atraer inversiones. Las compañías estadounidenses
evalúan qué sistema legal les es más favorable,
y de esa manera deciden en qué Estado se van a incorporar.
Actualmente, en este juego, el gran ganador ha sido el Estado de
Delaware.
Delaware es un Estado pequeño (3,800 kilómetros cuadrados),
con 796,165 habitantes (1.1% de la población total de Estados
Unidos). Sin embargo, a pesar de su pequeño tamaño,
Delaware es el Estado más atractivo para que las corporaciones
estadounidenses se establezcan. Cerca del 45% de las empresas que
cotizan en la Bolsa de Valores de Nueva York ( New York Stock Exchange)
y más del 50% de las compañías más grandes
de Estados Unidos (Fortune 500), están establecidas en Delaware.
A. J. Turezyn, en el Delaware Journal of Corporate Law, plantea
que una pieza clave en el éxito de Delaware ha sido que el
Estado y sus gobernadores han sido capaces de escuchar y atender
las necesidades de las empresas al momento de redactar las leyes
y regulaciones que rigen a las sociedades.
Además, Delaware ha podido mantener los costos de realizar
una demanda legal más bajos que en otros estados. Por ejemplo,
si una empresa va a comprar a otra, es probable que ciertos accionistas
inicien acciones legales contra dicha transacción. En Delaware,
el costo de estos litigios se reduce considerablemente. En dicho
Estado, también han creado un Chancery Court, es decir, un
tribunal que se especializa en temas que tengan que ver con sociedades.
Esto permite que las peleas legales entre accionistas y directivos
de las sociedades se resuelvan de manera más justa y más
rápida.
Según R. Romano, en su ensayo The state competition
debate in corporate law, otro factor de éxito para
Delaware es que las leyes de sociedades sólo pueden ser modificadas
por dos tercios del Congreso estatal. Esto le da otro gran valor
a su sistema legal: Estabilidad.
Aparentemente, esta restricción impediría la innovación
en las regulaciones de Delaware. Sin embargo, los legisladores de
Delaware han sido muy hábiles en imitar regulaciones exitosas
en otros estados.
Delaware también ha tenido cuidado en definir el tipo de
empresa que desea atraer. Sus legisladores se han enfocado en atraer
a empresas grandes. Ellos se han dedicado a cultivar este nicho
de mercado y, por lo tanto, crear legislaciones adecuadas con el
funcionamiento de éste.
Manuel Ballbe, catedrático de la Universidad Autónoma
de Barcelona, plantea que el tema fiscal, a pesar de lo que muchos
creen, no es el principal atractivo de las corporaciones al instalarse
en Delaware. La tasa de impuestos estatales en Delaware es de 8.7%.
En Florida y Colorado es de 5%. Claramente, el principal incentivo
de las empresas no es impuestos más bajos, sino un sistema
legal eficiente, honesto y nada oneroso.
Bajar impuestos para los estados es como bajar precios para las
compañías. Llega a un punto en que no se puede bajar
más. Los estados, al igual que las empresas, deben buscar
cómo crear valor. Los estados lo pueden hacer mejorando su
sistema legal y de regulaciones.
En definitiva, la lección de Delaware es muy clara: El Estado
debe responder efectivamente a las necesidades de las empresas y
sociedades, para lograr que se instalen en su territorio. Además,
deben mantener el costo de litigio lo más bajo posible (tanto
en dinero como en tiempo).
*Columnista de El Diario de Hoy.
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