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Palabras
Nueva Orleans nunca duerme
En
un bar del barrio francés de Nueva Orleans, un letrero en
la pared dice: El chiste de vivir es gozar cada momento.
Fue Epicuro, un griego de Atenas, discípulo de Jenócrates,
quien predicaba que el placer era el fin supremo del hombre o humanidad,
y que hacia ello debían tender nuestros esfuerzos. A causa
de la falsa interpretación moral que los modernos puritanos
han dado a su doctrina, se ha tomado como un libertino a aquel filósofo
de ejemplar continencia. Muy lejos de poner el goce de los sentidos
como un derecho a la felicidad, de la misma forma que la práctica
de la virtud que conlleva a un goce espiritual.
Se dice que Nueva Orleans nunca duerme. Jazz, jazz y jazz por todas
partes. De hecho cuando el siglo crecía con dos terribles
guerras, surgió con más fuerza este género
musical nostálgico y feliz como una respuesta
al mismo dolor de la historia.
Es Nueva Orleans, donde tranquilamente podemos salir con nuestra
copa a la calle, porque no hay pillaje y toda la ciudad está
eternamente de fiesta. De hecho, el bullicioso barrio francés
está a un lado del cementerio, como un desafío a la
muerte, a la felicidad y a la fugacidad de la vida.
Al fin hermanas son la vida y la muerte, como la vigilia y el sueño.
Por eso Nueva Orleans nunca duerme: para que el sueño y la
fiesta no terminen...
Día a Día
En el presupuesto para 2004 se contemplan los primeros pagos de la
deuda adquirida para defendernos contra la agresión comunista
de la Década de los Ochenta, lo que incluye préstamos
para construir dos puentes sobre el río Lempa. Es muy triste,
trágico, que un pueblo pobre tenga que usar sus escasos recursos
para reponerse de la destrucción causada por bandas de fanáticos,
cuando ese dinero se pudo emplear en lo positivo y lo edificante.
Ya tenemos, gracias a préstamos del Gobierno japonés,
dos puentes sobre el Lempa, fabricados en los sitios donde antes se
levantaron los puentes de Oro y Cuscatlán. Pero ninguna obra
podrá sustituir las dos nobles y majestuosas estructuras que
perdimos y que eran, sin lugar a dudas, lo más sobresaliente
de la ingeniería civil en la región. |
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