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La nota del día
Obstruir la justicia fue el propósito
Las
municipalidades se niegan a entregar la documentación sobre
los oscuros negocios de la basura, argumentando que protegen la
propiedad intelectual de los autores de los escritos.
Haparataje jurídico montado por
el ex alcalde de San Salvador Héctor Silva, para encubrir
los turbios manejos relacionados con la disposición de la
basura, tuvo un propósito fundamental: impedir fiscalizaciones,
echar velos sobre movidas, asignar beneficios a dedo, esconderse.
Las empresas de inversión mixta quedaban, pensó,
al margen de las leyes sobre licitaciones y por encima de cualquier
investigación que pudieran llevar a cabo organismos del Estado
y hasta la misma Asamblea Legislativa.
Al día de hoy, las municipalidades efemelenistas se han negado
a entregar a la Corte de Cuentas, a los medios informativos y a
la Asamblea Legislativa, datos y documentos que tienen que ver con
CINTEC, la basura y los vínculos con los canadienses. El
argumento es que se trata de una empresa privada. ¡Vaya
argumento! Empresa privada que medra desempeñando
funciones públicas y que además se sostiene sólo
con los cobros que se hacen a todos los vecinos de San Salvador.
De aceptar el argumento, en el futuro los ministerios montarán
inversiones conjuntas para evitar tener que efectuar
licitaciones.
Adicionalmente, las municipalidades se niegan a entregar la documentación
sobre los oscuros negocios de la basura, argumentando que protegen
la propiedad intelectual de los autores de los escritos.
En adelante hasta los recibos que se extiendan serán propiedad
intelectual de alguien, al igual que falsificaciones, escrituras
fraudulentas y documentación relacionadas con estafas y sinvergüenzadas.
Es revelador que tres semanas después de asumir funciones,
Silva y los alcaldes efemelenistas del Gran San Salvador cogieran
camino a Canadá a negociar con los canadienses. Tres semanas
no es tiempo para pedir referencias, hacer averiguaciones, buscar
alternativas al negocio que se estaba planteando. Sólo en
casos muy, muy excepcionales, casi de urgencia, es que una empresa
contrata proveedores externos en tiempos perentorios. El prudente
hombre de negocios pide referencias, investiga a los solicitantes,
busca alternativas, hace toda suerte de investigaciones para asegurarse
de que va sobre terreno firme. El dejarse ir tres semanas después
de tomar posesión demuestra uno de dos hechos: o que el asunto
estaba cocinado desde antes, o que se trata de incapaces que no
saben nada sobre esta clase de contrataciones.
Antes les pagaban, ahora pagan
Esas empresas mixtas con que se supone quedan los municipios
libres para hacer lo que les venga en gana, sin que nadie los fiscalice
y controle, se usaron en el asunto de los parquímetros (también
una concesión a dedo) y en el negocio de los mopys
que están por cientos de aceras. Igual con los quioscos que
fueron un donativo a cambio de cerrar las calles a otros
vendedores. Y así se deben haber fraguado decenas de otras
negociaciones mixtas. Con las fabulosas ganancias que
se supone tendrían las brillantes actividades empresariales,
iban los concejales a financiar sus campañas políticas
y además disfrutar de tanta maravilla.
Según Silva, la recolección de la basura tiene un
costo similar al de otras ciudades en el hemisferio. Lo que no se
dice es que a tal costo hay que agregar la indemnización
que se debe a la empresa que había firmado contrato con la
municipalidad anterior y que pagaba por retirar la basura. La colosal
pensada fue anular el contrato con los que pagaban algo, y firmar
uno a quienes se tenía que pagar.
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