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Martes 11 de Noviembre

 

 

 
 



La nota del día
Obstruir la justicia fue el propósito

Las municipalidades se niegan a entregar la documentación sobre los oscuros negocios de la basura, argumentando que protegen la “propiedad intelectual” de los autores de los escritos.

Haparataje “jurídico” montado por el ex alcalde de San Salvador Héctor Silva, para encubrir los turbios manejos relacionados con la disposición de la basura, tuvo un propósito fundamental: impedir fiscalizaciones, echar velos sobre movidas, asignar beneficios a dedo, esconderse. Las “empresas de inversión mixta” quedaban, pensó, al margen de las leyes sobre licitaciones y por encima de cualquier investigación que pudieran llevar a cabo organismos del Estado y hasta la misma Asamblea Legislativa.

Al día de hoy, las municipalidades efemelenistas se han negado a entregar a la Corte de Cuentas, a los medios informativos y a la Asamblea Legislativa, datos y documentos que tienen que ver con CINTEC, la basura y los vínculos con los canadienses. El argumento es que se trata de una “empresa privada”. ¡Vaya argumento! “Empresa privada” que medra desempeñando funciones públicas y que además se sostiene sólo con los cobros que se hacen a todos los vecinos de San Salvador. De aceptar el argumento, en el futuro los ministerios montarán “inversiones conjuntas” para evitar tener que efectuar licitaciones.

Adicionalmente, las municipalidades se niegan a entregar la documentación sobre los oscuros negocios de la basura, argumentando que protegen la “propiedad intelectual” de los autores de los escritos. En adelante hasta los recibos que se extiendan serán propiedad intelectual de alguien, al igual que falsificaciones, escrituras fraudulentas y documentación relacionadas con estafas y sinvergüenzadas.

Es revelador que tres semanas después de asumir funciones, Silva y los alcaldes efemelenistas del Gran San Salvador cogieran camino a Canadá a negociar con los canadienses. Tres semanas no es tiempo para pedir referencias, hacer averiguaciones, buscar alternativas al negocio que se estaba planteando. Sólo en casos muy, muy excepcionales, casi de urgencia, es que una empresa contrata proveedores externos en tiempos perentorios. El prudente hombre de negocios pide referencias, investiga a los solicitantes, busca alternativas, hace toda suerte de investigaciones para asegurarse de que va sobre terreno firme. El dejarse ir tres semanas después de tomar posesión demuestra uno de dos hechos: o que el asunto estaba cocinado desde antes, o que se trata de incapaces que no saben nada sobre esta clase de contrataciones.

Antes les pagaban, ahora pagan

Esas “empresas mixtas” con que se supone quedan los municipios libres para hacer lo que les venga en gana, sin que nadie los fiscalice y controle, se usaron en el asunto de los parquímetros (también una concesión a dedo) y en el negocio de los “mopys” que están por cientos de aceras. Igual con los quioscos que fueron un “donativo” a cambio de cerrar las calles a otros vendedores. Y así se deben haber fraguado decenas de otras negociaciones “mixtas”. Con las fabulosas ganancias que se supone tendrían las brillantes actividades empresariales, iban los concejales a financiar sus campañas políticas y además disfrutar de tanta maravilla.

Según Silva, la recolección de la basura tiene un costo similar al de otras ciudades en el hemisferio. Lo que no se dice es que a tal costo hay que agregar la indemnización que se debe a la empresa que había firmado contrato con la municipalidad anterior y que pagaba por retirar la basura. La colosal pensada fue anular el contrato con los que pagaban algo, y firmar uno a quienes se tenía que pagar.

 

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