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Hicimos
un centro comercial de lo mejor
Hoy
inauguran el centro comercial Plaza Mundo, el primer proyecto de
este tipo que el Grupo Agrisal construye.
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| Lic. Roberto Murray Meza, Presidente del
Grupo Agrisal, explica los pormenores del nuevo centro Comercial
Plaza Mundo, que estará ubicada sobre el Boulevard el
Ejercito a la entrada de Soyapango, en las antiguas instalaciones
de la Embotelladora Salvadoreña. Foto:
Nelson Dueñas |
Cuando el Grupo Agrisal decidió construir Plaza Mundo, muchos
socios les decían que vendieran y se salieran de ese negocio,
aduciendo que no tenían experiencia en centros comerciales.
Pero, el presidente del Grupo, Roberto Murray Meza, creyó
en el proyecto y lo empujó con más ganas que nunca.
El tiempo le dio la razón. Hoy ese centro comercial es un
éxito en el cual muchos negocios que se quedaron sin entrar
se quejan de no haberlo hecho.
A continuación hacemos una reseña de cómo nace
el proyecto, contada por el mismo empresario.
EL DIARIO DE HOY: ¿Por qué decidieron construir Plaza
Mundo?
Roberto Murray Meza: Ese predio en el cual está ahora
Plaza Mundo se compró a principios de los 60 porque existía
la intención de separar el embotellado y distribución
de Coca Cola y sacarlo de Industrias Tropical.
| Nosotros
pensamos que no íbamos a hacer un centro comercial de
segunda categoría. Decidimos hacer un centro comercial
que compitiera con las mejores infraestructuras comerciales
del país y del mundo. |
A mediados de los 60 comienza a trasladarse la distribución
de Coca Cola a las bodegas que había allí, y posteriormente
se instaló la planta de embotellado que por 30 años
funcionó en ese predio.
Cuando el Bulevar del Ejército y Soyapango creció,
el predio se veía complicado por flujos de tráfico
y no ser la mejor zona industrial y a finales de los 90 se decidió
trasladar la planta a Nejapa. Estratégicamente fue una buena
decisión para la eficiencia logística actual y las
proyecciones futuras.
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Lea
además |
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Plaza Mundo tuvo
50 mil visitas
Ha sido tal el recibimiento
que el centro comercial ha tenido entre los habitantes del
populoso Soyapango, que ya se habla de levantar una segunda
y tercera etapas.
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Quedó entonces el dilema de qué hacer con ese terreno.
Mucha gente pensó que el predio tenía vocación
comercial y era parte del nuevo centro de Soyapango, y que como
no teníamos experiencia en grandes centros comerciales se
debía vender.
Yo en lo particular pensé que habíamos desarrollado
una tradición de años positiva con los residentes
de Soyapango, pues muchos de nuestros trabajadores venían
de allí y que debíamos buscar la oportunidad de capitalizarlo
para hacer una nueva inversión que fuera un buen negocio.
Entendimos que la zona carecía de las facilidades comerciales
que Soyapango necesitaba. Allí había un par de supermercados
y franquicias de comida rápida pero nadie le estaba dando
al municipio un conjunto de servicios, facilidades, seguridad, manejo
de actividades de esparcimiento ni había grandes almacenes
o un centro financiero; debido a que los grandes desarrolladores
sentían que ese mercado no era propicio para ese tipo de
inversión.
Nosotros discrepamos y pensamos que Soyapango tenía la capacidad
para manejar ese nivel de centro comercial.
¿Cuánto mide el terreno?
El terreno mide alrededor de ocho manzanas de embotelladora Coca
Cola y cuatro manzanas de lo que era la fábrica Corlasa,
que es la parte que está sobre la Calle Montecarmelo, y hay
otro predio detrás de esa calle.
¿Qué ventajas vieron ustedes para la gente?
Estamos convencidos que la gente iba a encontrar muchas comodidades
y se iba a ahorrar la molestia de ir al centro o el costo y el tiempo
de viajar al centro, y en su propio vecindario encontrarían
las mismas comodidades de cualquier centro comercial del país.
Luego de tomar esa decisión, ¿cuál fue el
primer paso que dieron para concretar el proyecto?
Primero conformamos un equipo de apoyo para buscar los mejores consultores,
arquitectos e ingenieros.
El primer estudio que hicimos fue económico: de factibilidad
de mercado y sostenibilidad, elaborado por una firma que se llama
Bermello & Ajamil, Lambert Advisory de Florida, que confirmó
nuestra premonición de que los flujos poblaciones y de tráfico,
los poderes adquisitivos y las aspiraciones de la gente justificaban
una inversión de esta naturaleza.
Habiendo hecho eso nos dedicamos a seleccionar firmas internacionales
entre centros comerciales y edificios de oficinas y encontramos
una gran variedad de empresas entre mexicanas, americanas, suramericanos
e incluso salvadoreños.
Al final escogimos a la firma Kaplan, McLaughlin, Díaz (KMD)
de San Francisco y México, que es una empresa norteamericana
pero con oficinas en México, que creímos que era la
mejor firma para las necesidades que representaba la ciudad de Soyapango
en ese terreno.
Coincidió que era la empresa más cara de las que habíamos
cotizado, pero eran las mejores a criterio nuestro.
Luego entendimos que un centro comercial para ser exitoso debe tener
un balance adecuado. Entre diferentes sectores que se atienden:
farmacias, calzado, vestuario, comida, etc. y también contratamos
a la compañía mexicana Impulso y Desarrollo Inmobiliario
que nos ayudó a evaluar el balance de ofertas de los comerciantes
para que no cualquiera estuviera allí, y hubiera una diversidad
muy amplia de servicios y necesidades cubiertas.
Con eso como objetivos evaluamos si era mejor vender los locales
o alquilarlos. Otra vez hubo gente que nos dijo vendan y sálganse,
pero nuevamente discrepamos y dijimos que no íbamos a vender
nada, porque al vender no se puede dar una garantía continua
de la calidad del centro.
Por que si vendes es muy difícil que los arrendatarios se
pongan de acuerdo y el centro se comienza a deteriorar.
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