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Peru
captura a un cabecilla terrorista
Militares
peruanos capturaron ayer a un importante cabecilla de Sendero Luminoso,
considerado uno de los grupos terroristas más violentos de
América Latina, tras un enfrentamiento en una zona andina
que dejó cuatro guerrilleros muertos y un oficial herido,
informó el domingo el gobierno.
El golpe que deben estar sintiendo los remanentes senderistas
de la zona del río Ene y Apurímac debe ser muy fuerte
porque se trata del segundo mando militar que está en nuestras
manos, dijo el ministro de Defensa, Aurelio Loret de Mola,
a periodistas.
Los valles de los ríos Ene y Apurímac, ubicados en
Ayacucho a unos 500 kilómetros al sureste de Lima, son considerados
los últimos bastiones de Sendero Luminoso, calificado como
grupo "terrorista" por Estados Unidos.
Según el gobierno, unos 135 terroristas operarían
en el lugar manteniendo una alianza con el narcotráfico.
El cabecilla capturado es Jaime Zúñiga, alias Cirilo
o Dalton, jefe de Sendero en la zona, quien participó
en la planificación y secuestro en junio de 71 trabajadores
de la empresa argentina Techint que instala un gasoducto en la selva
peruana.
Según Loret de Mola, Cirilo lideró también,
en 1999, una emboscada contra un helicóptero del ejército
que dejó cinco militares muertos.
Más capturas
Además de este cabecilla, los militares capturaron a otros
dos terroristas que lo acompañaban.
Los guerrilleros fueron capturados la noche del viernes, horas después
de un enfrentamiento entre una patrulla del ejército y una
columna rebelde que dejó cuatro subversivos muertos y un
oficial herido en el departamento andino de Junín, a 298
kilómetros al este de Lima.
Luego del enfrentamiento salió una nueva patrulla que
tenía la misión de perseguir y hostigar a los terroristas
que horas antes se habían enfrentado con el grupo anterior,
explicó Loret de Mola.
El cabecilla terrorista tenía una herida de bala en la pelvis,
producto del primer enfrentamiento.
Sendero Luminoso es responsable de más de la mitad de las
69.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos, en este país
andino producidas en dos décadas de guerra entre el Estado
y rebeldes, según una comisión de la verdad.
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