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Embajadora
de la belleza
La
estadounidense cheryl tiegs, considerada la primera supermodelo
de la historia, estuvo en el salvador y habló de todo.
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LA CONTROVERSIA
La película The Brown Bunny, dirigida por Vincent Gallo
y donde Cheryl tiene una breve aparición, dio mucho
que hablar. Se presentó oficialmente en Cannes este
año y provocó un escándalo debido a una
escena bastante fuerte entre Gallo y la actriz Chloe Sevigny.
La cinta tuvo críticas pésimas y el público
se retiró de las salas. Nunca se estrenó en
los Estados Unidos y Gallo prometió que abandonaría
el cine para siempre. Foto EDH/ AP
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Es difícil de imaginar que Breckenridge, una población
rural de 3,559 habitantes en el norte de Minnesota, sería
la cuna de la primera modelo top en la historia de la moda. Y todavía
resulta más extraño si se tiene en cuenta que Cheryl
Tiegs -la protagonista de esta historia- creció en una granja
sin agua corriente ni electricidad. Su padre era un empleado de
una funeraria y su madre una simple florista.
A fuerza de voluntad, y ayudada por una sonrisa encantadora y dos
ojos capaces de seducir al mundo de una sola mirada, llegó
hasta donde ninguna otra modelo había llegado. A los 17 años
apareció en la portada de la revista Glamour. Luego le siguieron
Elle, Vogue, Harper Bazar, Sport Illustrated. Pero su consagración
fue cuando la revista Time la eligió para su portada de la
edición del 6 de marzo de 1978. Nunca antes una modelo había
aparecido allí.
Su currículum incluye de todo. Fue contratada por los cosméticos
Cover Girl por 1.5 millón de dólares, luego fue la
cara de Revlon, escribió dos libros, lanzó su propia
línea de ropas...
Hoy, a los 56 años, visitó El Salvador por una causa
benéfica y dejó claro que sus encantos no han sufrido
la erosión del tiempo.
¿Qué hace en El Salvador?
Vine por tres días para trabajar con las mujeres y los niños.
Es que desde hace un año soy embajadora de la IPPF, una entidad
que se dedica a difundir un programa de Planificación Familiar.
Pero como yo no quería sólo el cargo sino también
hacer algo, aquí estoy...
¿Pudo conocer algo?
Muy poco de la ciudad, más bien estuve en las zonas alejadas.
Fuimos a una escuela, y me sorprendió ver a adolescentes
enseñando. Realmente tocó mi corazón, fue muy
impresionante. Sobre todo porque yo tengo un hijo de 12 años...
Pero hay algo bueno: normalmente los chicos no escuchan a los adultos,
pero sí a otros chicos.
¿Cuál es el mensaje?
Le hablamos a la gente del Sida y de otras cosas, lo bueno del programa
es que también aprendemos nosotros. En las zonas rurales
nos encontramos con gente que está procreando desde 1968
y que no tiene idea de lo que es el control de natalidad, de los
condones o del sexo mismo... Esas mujeres fueron muy valientes al
querer ayudar... Uno entrega mucha energía en esto, pero
lo que recibe a cambio es increíble. Me da fe y esperanza
ver a esos chicos salvadoreños...
Usted también creció en una zona rural.
Es cierto, pero obviamente que no me puedo comparar con ellos. Yo
vivía en una granja donde no había agua ni electricidad.
Teníamos que bombear para conseguir el agua... Pero no me
considero pobre por eso, era muy feliz. El agua de la bomba era
fresca, cristalina... Teníamos vacas, gallinas y toda la
naturaleza ahí. El problema era el frío.
¿Cuál fue la clave para lograr sus objetivos?
La educación. Es lo más importante en la vida, con
una buena educación puede llegar a cualquier lado. Por eso
yo apoyo todo este tipo de programas.
Todos consideran que usted fue
la primera top model.
¿Cómo hizo para lograrlo?
Bueno, tú sabes, eso decían. Pero no existe un título
que me acredite como tal. Eso sí, lo logré esforzándome
mucho. Al principio incluso trabajaba gratis: porque iba a la universidad,
tenía un trabajo medio tiempo y en los ratos libres modelaba.
Hasta que fui a Nueva York a dedicarme a eso. Es una profesión
que adoro, pero es durísima.
¿Qué tan dura?
Un día tienes que levantarte a las 3 de la mañana
y trabajar hasta las 11 de la noche. Gran carrera, no me puedo quejar.
Viajas mucho, conoces mucha gente importante, te da glamour y dinero,
pero es difícil.
Ha aparecido en cientos de portadas. ¿Hay alguna que considere
especial?
Sí, la primera vez que salí en Time.
Fue la primera modelo en la historia de la revista.
Así es, por eso es especial. Además, es algo que pocas
personas en el mundo han conseguido.
¿Qué hace con las portadas?
Las mayoría de las veces que me veo en una revista la compro
y la guardo. Las portadas las pongo en un armario japonés
que tengo y que rara vez abro. No soy de mirarlas mucho, pero allí
están...
¿Ni siquiera una tiene enmarcada y colgada en su casa?
Vivo en California y tengo una casa hermosísima, pero las
fotos de mi carrera están en ese armario. Tengo colgadas
muchas otras, pero son fotografías personales. Yo soy así...
¿Sabes dónde tengo un cuadro de Warhol?
¿Un original de Warhol?
Sí, Andy era amigo mío y un día me hizo un
retrato. ¿Sabes donde lo tengo? En un pasillo que conduce
al parqueo. Quizás otra persona lo hubiese puesto sobre la
chimenea, en el lugar más vistoso de la casa.
Su vida merece una película, ha hecho de todo.
Sí, realmente es fascinante, tanto que me gustaría
escribir un libro. Ya he escrito dos, pero éste sería
más personal, sobre mis vivencias. Jamás imaginé
que mi vida sería tan excitante. Por ejemplo, viví
en Kenia durante dos años y descubrí otro mundo. Pero
soy de la idea que cualquiera puede tener una vida increíble
si hace lo que le gusta. Mi sueño era ser bibliotecaria,
ya con eso hubiera sido dichosa. Por eso digo que el dinero no puede
comprar la felicidad ni el amor.
También hizo cine...
No, eso me falta.
¿Cómo? ¿Y la película The Brown Bunny?
Oh, es cierto.... Sí, hice una. Veo que en El Salvador saben
más de mí que yo misma. Fue rarísimo. Me llamó
Vincent Gallo, el actor y director de la película, y me confesó
que me quería para un pequeño rol. Yo no sabía
quién era y le dije que no. Él me pidió que
rentara Buffallo 66, su anterior filme.
¿Y qué pasó?
Un mes después la renté y descubrí que además
de ser una buena cinta, el hombre era realmente muy atractivo, así
que acepté. Lo único que hice fue una escena, que
se rodó durante un día entero en mi propia casa. Era
una escena donde él me besa a mí. No estuvo nada mal...
¿Le pagaron por eso?
No, Vincent me dijo que no tenía ni un centavo.
Definitivamente ha hecho de todo. Sólo le faltó dedicarse
a la música.
No, no, no... En el colegio secundario tocaba violín, formé
parte de la banda de la escuela. Puedo decirlo, hice absolutamente
todo
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