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Candidatos
a presidencia
¿Escucharán el clamor de la micro, pequeña
y mediana empresa?
Una
política que oriente el desarrollo de la competitividad en
este sector aún no está clara y definida.
Hasta el momento, no hemos escuchado, de parte de los candidatos
a la Presidencia, planteamientos concretos respecto a la Mipyme,
esperando que en sus planes de gobierno adopten una posición
concreta. Pero, por si se les olvida, recordémosles brevemente
la importancia que ésta tiene en nuestro país.
La participación de la Mipyme en el parque empresarial total
asciende aproximadamente a un 98%, integrada por más de 500,000
empresarios, con una participación del 38% de la población
económicamente activa, que aportan el 36% al Producto Interno
Bruto (PIB). Esta situación nos dice lo valioso que resulta
el sector al constituirse en una importante fuente generadora de
empleos, de productos y servicios, contribuyendo así a disminuir
la carga social del Estado y combatir frontalmente la pobreza.
Los problemas de competitividad de este sector reflejan que la mayoría
de las empresas presenta niveles de acumulación de capital,
que no les han permitido desarrollarse de tal forma que en ellas
se den señales de modernización, una escala de producción
rentable, mucho menos una calidad y estandarización de sus
procesos de producción que las hagan competitivas. Los niveles
de formación técnica y de educación formal
son insuficientes, sobre todo por la representatividad de la microempresa,
que es del 96% con relación al sector Mipyme, donde el nivel
de escolaridad promedio (4.7 años) de este segmento es el
más bajo en el promedio nacional (6.7 años).
El proceso de apertura externa y la correspondiente desgravación
arancelaria no han correspondido de manera equilibrada a las políticas
de apoyo y fomento al sector. Una política que oriente el
desarrollo de la competitividad en este sector aún no está
clara y definida; por el contrario, el planteamiento del Gobierno
Central ha sido que, junto al proceso de liberación y apertura,
se implementarían programas que apoyarían los procesos
de reconversión industrial, de fomento y desarrollo, los
cuales no han sido efectivos, no han tenido la cobertura necesaria
y, por el contrario, han sido más de publicidad que de hechos
concretos.
La apertura externa dejó al descubierto este sector ante
la masiva importación de productos, con los cuales no se
puede competir en precio ni calidad. En el sector industrial, los
productos de segunda mano, los productos desechables y la diversidad
de los mismos han afectado la producción nacional, sobre
todo porque hay países que conceden subsidios como parte
de las políticas de fomento a la exportación.
En iguales condiciones se encuentra el sector comercial, que se
ha visto impactado en forma negativa, especialmente por los negocios
informales y el contrabando. En otras palabras, el enfoque dado
por los gobiernos centrales de turno, a través de los procesos
de liberalización y apertura externa con tendencia a la estabilización
y búsqueda del crecimiento económico, en nada ha favorecido
a dicho sector, lo que ha provocado un estancamiento en los niveles
de productividad.
No todos los sectores económicos se han beneficiado de estas
políticas económicas, que se han sustentado en la
liberalización y apertura externa, sin haber previsto que
no todos son beneficiados, sino aquellos que guardan estrechos vínculos
con los servicios financieros, el comercio a gran escala, la maquila
y la exportación de productos no tradicionales.
Para finalizar, considero necesario citar las palabras de Michael
Porter en la visita que hizo a nuestro país: Las políticas
macroeconómicas no nos hacen productivos, sino las empresas
y, para ser prósperos, hay que atender la microeconomía.
En otras palabras, que no se les olvide a nuestros candidatos que
este sector alimenta en gran medida las cifras macroeconómicas,
y no sólo eso, sino el alivio a la carga social para el Gobierno
Central. Este es realmente uno de los grandes desafíos que
debe enfrentar el próximo Presidente.
*Lic. en Economía.
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