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El vocero de la policía, inspector Rafael Coello, dijo ayer que el ataque, que también dejo dos heridos, se registró en San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante del país, a unos 180 kilómetros de la capital. Antes de huir, los criminales escribieron en las paredes del negocio: Maduro, no queremos diálogo, dijo Coello. El incidente ocurrió cuando Maduro y su gabinete de gobierno estaban reunidos con gran cantidad de empresarios en la ciudad. Los responsables del crimen dejaron dos mensajes escritos, en un desafío al Presidente; el titular del Parlamento, Porfirio Lobo, y el ministro de Seguridad, Oscar Álvarez. Maduro va a poner el pecho y el ministro también, se lee en uno de los mensajes. Las víctimas La policía identificó a las mujeres asesinadas como Ismania Vásquez, de 26 años, y Fany Ávila, de 24. Los heridos son un mesero y un guardia de seguridad privado, que están hospitalizados. Según Coello, los criminales eran de la Mara Salvatrucha (MS), que llegaron al lugar armados con pistolas fusiles automáticos AK-47 y dispararon a quemarropa contra todos. En el centro nocturno había unos 15 clientes. Los mareros ya le habían dejado otro mensaje al mandatario, que inició el combate contra los pandilleros y hasta ha dirigido redadas nocturnas. En octubre apareció la cabeza cortada de tajo de una niña de 14 años en los jardínes del parque de Puerto Cortés, con la leyenda: La (mara) 18 ya no quiere el diálogo con Maduro. Puerto Cortés se encuentra a unos 300 kilómetros al norte de Tegucigalpa. Las autoridades no hallan aún el cuerpo de la víctima, tampoco la han identificado. Las violentas pandillas MS y La 18 se rigen aquí desde 1980 por códigos especiales de vestir, lenguaje y tatuajes. Supuesta tregua Cuatro cabecillas de las maras pidieron el 11 de octubre hablar con Maduro y afirmaron su deseo de cambiar, rehabilitarse y borrar sus tatuajes. Maduro aceptó la petición, pero aclaró que no perdonaría los crímenes de los mareros y que los sometería a los tribunales. La solicitud se produjo luego de intensos operativos que la policía y el ejército realiza en los barrios populosos de las principales ciudades para arrestar y encarcelar a los mareros. Ley contra maras En agosto pasado el Parlamento hondureño aprobó una ley contra las pandillas armadas, conocidas como maras, mediante la cual la Policía y el Ejército emprendieron una captura masiva de pandilleros. La ley fija condenas de nueve a doce años de cárcel para los líderes de las maras, reducidas en un tercio para los que solamente son miembros de pandillas. Desde entonces, según el Presidente Maduro, los índices de violencia se han reducido sustancialmente en las principales ciudades del país. |
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