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Nicole
Kidman
Belleza, poder y talento
La
actriz protagonizará el próximo filme de Sydney Pollack,
The Interpreter, para el que aprenderá a tocar el cello y
a hablar ruso.
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| A pesar de que sus películas no se
encuentran entre las más taquilleras, la australiana
Nicole Kidman es considerada actualmente la actriz más
poderosa y mejor cotizada de Hollywood. Foto
AP |
A pesar de que sus películas no se encuentran entre las
más taquilleras, la australiana Nicole Kidman es considerada
actualmente la actriz más poderosa y mejor cotizada de Hollywood.
Su nombre le da credibilidad al proyecto, dijo a la
revista Entertainment Weekly Harvey Weinstein, copresidente de la
productora y distribuidora Miramax, responsable de las últimas
dos películas de Kidman, The Human Stain y Cold Mountain.
Como cualquier gran talento, su presencia atrae talento. La
mayoría de los actores y directores quiere trabajar con ella,
porque saben que ella les ayudará a lucirse, agregó.
Protagonista de películas como Moulin Rouge, Los Otros y
Las Horas, por la cual ganó un premio Oscar, Kidman ha sabido
tomar las decisiones correctas a la hora de elegir sus personajes
y logró el éxito sin la necesidad de recurrir al género
de comedias románticas para aumentar su popularidad.
Su nombre suele ser una garantía de calidad. Pero no necesariamente
de taquilla.
Su éxito más reciente, el film Los Otros, del español
Alejandro Amenábar, estrenado en 2001, recaudó un
cifra estimada de 97 millones de dólares. Nada espectacular,
pero tampoco despreciable.
Los ejecutivos de Hollywood coinciden en que Kidman lidera la lista
de actrices.
Sus logros son aún más meritorios cuando se tiene
en cuenta la dirección que tomó su carrera artística,
en comparación con la de sus pares femeninas.
Kidman conoce lo que significa la fama y las luces, sin embargo,
desde que capturara la atención de la crítica en el
film To Die For, estrenado en 1995, la actriz se mantuvo en la misma
línea de trabajo, inclinándose por proyectos más
bien pequeños, pero con fuertes personajes.
A su talento se suma su belleza física y una gran facilidad
para capturar los titulares de la prensa, especialmente después
de su divorcio de Tom Cruise. Kidman cuenta con uno de los elementos
más difíciles de obtener en la industria del cine:
respeto.
Desde que ganó el Oscar, Kidman declinó participar
en proyectos más que tentadores, como Mr. and Mrs. Smith,
en el que iba a interpretar a una asesina junto a Brad Pitt (papel
que pasó a manos de Angelina Jolie) y Catwoman, finalmente
aceptado por otra ganadora del Oscar, Halle Berry.
Sin embargo, la actriz tiene una agenda más que ocupada con
seis películas en los próximos dos años. Todas
ellas son esperadas con ansiedad y fueron concretadas antes de que
recibiera la estatuilla dorada, en marzo de este año.
En 2004, se estrenará en Estados Unidos Dogville, su controvertida
colaboración con el cineasta Lars Von Trier. También
tiene por delante, Bith, un filme de suspenso sobrenatural, y Stepford
Wives, una realización moderna del clásico de culto
de 1975.
Asimismo, la actriz produjo el filme de la cineasta australiana
Jane Campion, In the Cut, protagonizado por Meg Ryan.
Para la felicidad de sus colegas, Kidman no tiene intenciones de
probar suerte en proyectos más populares. El
tipo de películas que me gusta hacer no es necesariamente
el más popular, dijo la actriz, madre de dos hijos
adoptados.
La razón por la cual aceptó rodar Stepford Wives fue
porque está producida por Scott Rubin (responsable de Las
Horas) y porque después de una serie de personajes agotadores,
la actriz necesitaba un proyecto menos exigente.
Necesitaba relajarme un poco, respirar otro aire, explicó
la actriz.
Pero no tardará demasiado en volver a su estilo predilecto.
La actriz firmó recientemente un contrato por 15 millones
de dólares para protagonizar el próximo film de Sydney
Pollack, The Interpreter.
Para su rol, la actriz aprenderá a tocar el cello y hablar
ruso.
Kidman confesó que no se siente poderosa. Para ella, los
poderosos en Hollywood son aquellos que tienen el poder de dar luz
verde a un proyecto.
La única libertad que desea es la que buscan todos los actores:
el poder de decir que no a un proyecto sin temer a sus repercusiones.
Para mí, lo más importante es que valga la pena
a nivel artístico. Si no vale la pena, entonces prefiero
estar con mi familia, concluyó.
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