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Las
autoridades no pueden controlar ventas en el centro histórico
Centro.
Alcalde acepta que las ventas no tienen permiso. Sin embargo, sostiene
que no puede reordenarlos porque la ciudad carece de espacios.
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En la Darío circula
gran cantidad de buses, pero está obstruida por ventas.Foto
EDH
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Carlos Rivas Zamora, alcalde de San Salvador, sostuvo ayer que
es imposible controlar las ventas de las calles, en especial en
época navideña, cuando los comerciantes aprovechan
para mejorar sus ingresos.
Son más de 20 mil personas las que venden diferentes productos
en las calles del Centro Histórico, asegura el edil. La mayoría
son mujeres y el 60 por ciento son personas de la tercera edad.
Indicó que las publicaciones que hacen los diferentes medios
de comunicación acerca del desorden de las ventas en la calle
-por donde no casi no se puede caminar ni circular en vehículo-,
son injustas y un golpe duro para los vendedores.
Estudios han revelado que parte de la economía nacional
flota alrededor del centro de la capital, expresó,
para sustentar sus puntos de vista.
Él considera que el comercio del centro se debe potenciar
aún más, para que la familia no vayan a comprar sólo
a los grandes centros comerciales.
Con respecto a la Calle Rubén Darío, dijo que éste
es un solo punto, frente a la Plaza Hula Hula, en donde se han formado
tres filas de venta.
Yo no me había enterado de esto, pero eso si será
verificado por la Gerencia del Distrito del Centro Histórico,
continuó.
Sin embargo, aceptó que no tiene programado ningún
reordenamiento, debido a que no existe un espacio adecuado para
reubicarlos.
Con esto, en ningún momento quiero decir que las ventas
de la calle tienen permiso, pero tampoco voy a provocar la necesidad
de la gente.
Ante esto, descartó la idea de que su municipalidad es flexible
con los vendedores, porque asegura que éstos se tomaron
las calles del centro, cuando a penas él iniciaba su campaña
electoral para alcalde.
Fue en diciembre del año pasado, que se posesionaron
de las calles. Cuando yo asumí el cargo, el centro ya estaba
cerrado, explicó.
Cambios
Además de la Calle Rubén Darío, en otros sectores
aledaños es muy difícil transitar, debido al incremento
de ventas ambulantes. La Primera Avenida Norte es un ejemplo de
este desorden.
Incluso, la presencia de comerciantes proveniente de países
vecinos, ha aumentado.
El alcalde sostiene que la dolarización de la moneda ha propiciado
la presencia de estas personas. Es un fenómeno nuevo,
un tema grave que tenemos que asumir.
No obstante, asegura que la proliferación del comercio informal
en el centro, ya no es un problema de un gobierno municipal, sino
de la economía del país en general.
Informó que este año han dialogado con los vendedores
y la mayoría se ha comprometido a iluminar las calles al
estilo navideño, y a velar por la seguridad.
En administraciones municipales anteriores, la ventas de las calles
eran reordenadas al terminar la temporada navideña, en enero.
Muchos ciudadanos consideran que los espacios que esos lugares volvieron
a quedar en manos de los comerciantes, apoyados por la actual alcalde.
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