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Infantes exigen respeto a sus derechos y más justicia

La Paz. La violación de una menor de 6 años, indignó a centenares de vecinos.

Jesús Corvera
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Los menores en San Francisco Chinameca y los padres de familia, portaron carteles condenando los abusos contra infantes.Foto EDH

No era tiempo de dejar este mundo. Así lo dispuso Dios, la noche del 16 de octubre de 2003. Tania (nombre ficticio) fue violada sádicamente por un sujeto al que apodan “El frijolón”, en el interior de un cafetal cercano al río Baraco, de San Francisco Chinameca.

El criminal insatisfecho después del vejamen, trató de asesinar a la niña de 6 años, sumergiéndola en una poza del río antes citado.
La pequeña luchó por sobrevivir. Cansado de lidiar con su víctima, el agresor decidió abandonarla dentro del cafetal.

Desnuda, temerosa y con hemorragia genital, Tania despreció a la muerte y mantuvo el coraje en pie hasta que el sol volvió a nacer. La mañana del 17 de octubre fue auxiliada por vecinos del lugar y trasladada hacia el Hospital Bloom, en San Salvador. Allí le reconstruyeron su vagina.

El sujeto, Bernardo Sánchez Pérez, fue detenido gracias a los datos ofrecidos por la menor, quien se mantuvo consciente a pesar del dolor que sufría.

Condena pública

Ayer, los infantes y la juventud de San Francisco Chinameca recorrieron las calles junto a padres de familia, maestros y autoridades locales, para protestar contra la violencia infantil.

La tragedia de Tania y la de otras niñas que fueron abusadas, en otros lugares del país, motivaron a la comunidad a levantar la voz y exigir respeto a los derechos humanos.

“Es una marcha contra la violencia. Existen muchos abusos contra nosotros en el país. Queremos decirles que tenemos derecho a vivir en bienestar”, exclamó María de los Ángeles Hernández, alumna del quinto grado del Complejo Educativo Claudia Lars.

La menor de 12 años cree que los pandilleros deben respetar a los niños y niñas. También hizo un llamado a las madres jóvenes que abortan a sus hijos. “No nos aborten, no nos lancen a los basureros. Los niños queremos crecer y ser algún día padres de familia”, agregó.

Similares comentarios y exigencias expresó Wilber Eduardo López, escolar del segundo grado de la misma institución. El pequeño quiere que ya no haya más niños y niñas violadas. “Que aprueben la Ley Antimaras y castiguen a los que nos atacan...”, agregó.

La actividad inició a las 8:30 de la mañana, en el Complejo Educativo Claudia Lars, promotor del evento junto al Comité de Apoyo de la PNC, el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU), la organización feminista Las Dignas y la Iglesia Católica de la localidad.

Tras el recorrido, la marcha volvió hacia la institución donde hubo un acto cívico cultural alusivo al tema.
Los grandes ausentes en la marcha fueron el alcalde, el Juez de Paz y la dirección de la Unidad de Salud.
Julio Servelio Hernández, del primer año de bachillerato, espera que la sociedad salvadoreña tome protagonismo y actúe en contra de tanta violencia social.

Cándida Martínez, subdirectora del Complejo Educativo, piensa que la prevención y la sensibilización de las personas, deben alimentarse todavía más.

 

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