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Opinando
Los partidos políticos deben autodepurarse
La
libertad no significa que quedemos al margen de las leyes y también
se incum-plan aquellas prescripciones no escritas, que señalan
una sanción universal.
Pareciera que existe la consigna, dentro de los partidos, que cualquier
escándalo o abuso, sobre todo defraudaciones de los bienes
públicos y, en general, el irrespeto a la ley o a la moral,
no tiene ninguna importancia cuando es cometido por un correligionario,
o sea que todo se tolera, todo se disculpa, disimulando de mil maneras
las barbaridades perpetradas.
Cuando dichas entidades políticas en su plataforma ofrecen
y prometen hacer de este país un modelo de democracia, honradez
y seguridad ciudadana, dan la impresión de que en la práctica
es pura propaganda, puros ofrecimientos sin intención de
cumplirlos.
Sin embargo, creemos que los partidos políticos tienen la
obligación ineludible de velar por que sus miembros sean
correctos en sus actuaciones y en el desempeño de las funciones
públicas que les han sido encomendadas, ya sea por elección
popular o por nombramientos cuyo origen, en ambos casos, es por
pertenecer a un partido político.
Aunque ahora estamos viendo que, cuando un miembro de cualquier
partido político comete abusos, fraudes y toda clase de excesos,
la institución política se queda impasible, como espectadora,
viendo cómo sus niños traviesos obran,
engañan, manipulan y retuercen la aplicación de las
leyes y reglamentos, sin preocuparse por investigar la realidad
o veracidad de las denuncias e incriminaciones que a sus correligionarios
se imputan. No reparando que la ciudadanía, si bien señala
al infractor, hace más énfasis en la condena hacia
el partido político al cual pertenece el abusador.
Viene al caso el anterior comentario, por la denuncia que hizo El
Diario de Hoy de un fraude en obras de cinco alcal- días.
No se trata aquí de que nosotros condenamos a alguien. Pero
sí creemos que es obligación del referido partido
hacer una investigación interna para esclarecer la veracidad
de los hechos. Pues si no es cierta tal denuncia, perfecto, pues
el prestigio de la misma organización requiere que se aclare
todo. O sea, no vaya a resultar que algunos oportunistas, al amparo
de un color político, estén cometiendo impunemente
tropelías.
Y no se cumpla con lo que más o menos dijo, en una entrevista
de televisión, su candidato a la Presidencia de la República:
Si alguien del partido mete la mano en algunos bienes, se
va a la cárcel. Háganse pues las averiguaciones
pertinentes. Denuncien y exhiban públicamente a los infractores.
Y la institución sea un tribunal del pueblo y escenario en
donde se ejemplifiquen la corrección y la moralidad para
bien de ella, y de esta Patria, que aspira a ser una democracia
íntegra y no un nido de oportunistas y facinerosos.
Y es que la libertad no significa que quedemos al margen de las
leyes y también se incumplan aquellas prescripciones no escritas,
que señalan una sanción universal. No vaya a resultar
que aquella disposición de los estatutos de dicho partido
que prescribe: Lealtad, fraternidad, transparencia, honradez
política dentro y fuera del partido sea únicamente
-como corrientemente se dice- pura literatura, pura poesía,
y que su única finalidad sea pregonar ilusorios principios
que jamás se cumplirán.
No habrá restauración social si no la precede
la restauración moral.
*Lic. en Filosofía y Dr. en Derecho.
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