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Reglas de origen,
la llave del agro
El
país no cambiará la oferta de negociación de
las reglas de origen específicas para el agro, y se defenderá
de importaciones masivas.
Tras
la visita del negociador agrícola de Estados Unidos, Allen
Johnson, nada cambió para los agricultores de El Salvador.
Los diferentes sectores han determinado que no cambiarán
su oferta de negociación de las reglas de origen específicas
que garantizarán a los productores su entrada en el mercado
estadounidense en el Tratado de Libre Comercio (TLC).
Desde el lunes, la Oficina de Apoyo al Sector Privado (Odasp) ha
efectuado consultas con los gremios azucareros, arroceros, porcicultores,
embutidores y productores lácteos, para buscar más
alternativas que les lleven a las reglas de origen específicas
convenientes en cada rama.
Más que atender las peticiones de la contraparte, nos
hemos reunido para medir nuestras capacidades en cada uno de los
rubros sensibles y reiterar nuestra propuesta sobre reglas de origen,
enfatizó Rigoberto Monge, coordinador de la Odasp y negociador
del sector privado.
Cuando hay acuerdo en las reglas de origen específicas, los
negociadores tienen facilitado el camino para lograr consenso con
los estadounidenses sobre el plazo para que los productos ingresen
en su mercado sin pagar aranceles o con la condición de dejarlos
de cancelar en un tiempo determinado que no debe superar los 12
años.
Sensibilidades
Las reglas específicas pendientes de negociar atañen
al grupo de productos agrícolas sensibles para Centroamérica
y Estados Unidos: azúcar, derivados del azúcar (confites,
jugos de frutas, gaseosas y refrescos), lácteos, embutidos
y carnes.
El listado incluye otros bienes considerados altamente sensibles
para Centroamérica, ya que se trata de artículos subvencionados
por la contraparte y, además, de especial interés
para que se vendan en el mercado centroamericano.
Son cerca de 300 reglas, entre agrícolas e industriales,
dijo Monge, quien no descartó que en algunos bienes haya
la posibilidad de encontrar nuevas ofertas, pero sólo en
cuanto a límites y márgenes de actuación de
los negociadores oficiales.
Hasta la fecha, sólo el 53% de las reglas de origen específicas
para los productos agrícolas y agroindustriales se ha acordado
e incluye 24 capítulos relativos al sector.
Pero lo acordado sólo se refiere a los productos menos problemáticos
para ambos bandos: harinas, aceites, fécula de yuca, preparados
alimenticios, cerveza, vino, hortalizas y mostazas, entre otros.
Salvaguardias
Además de no modificar la mayor parte de la oferta de negociación
de reglas de origen específicas en el agro, los productores
han acordado que tampoco habrá enmiendas a la propuesta de
imponer mecanismos de defensa contra importaciones masivas, tales
como una Salvaguardia Agrícola Especial (SAE) automática
y permanente.
Monge explicó que Estados Unidos persiste en oponerse a este
tipo de medidas, debido a que atañen a sus productos más
sensibles, es decir, los subvencionados, los cuales causan distorsiones
comerciales en Centroamérica, según los argumentos
regionales.
En el encuentro con Allen Johnson, los negociadores oficiales se
encargaron de enfatizarle que los bienes del país necesitan
activar salvaguardias automáticas y permanentes, cuando se
sobrepasen los volúmenes de importación autorizados
por cuotas sin aranceles.
A la vez reiteraron que una salvaguardia también se debe
aplicar cuando ciertas importaciones tengan precios inferiores a
los marcos de referencia que ocupará el país al aplicar
el TLC.
Para reforzar la aplicación de la SAE, el ministro de Agricultura,
Salvador Urrutia, expuso a Johnson las demandas y capacidad de oferta
de distintos productos en el país, así como los convenios
de importación que hay con los industriales y la necesidad
de conservar estos esquemas.
A juicio de Urrutia, Johnson reaccionó comprensivo, pero
no todos los empresarios tienen la misma opinión.
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