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Jueves 6 de Noviembre

 

 

 
 



La nota del día
Quieren más pisto sin dar cuentas

En la Universidad sucede igual que en las alcaldías controladas por los comunistas: los que gastan, los que auditan y los que vigilan son los mismos. Allí se amarran los perros guardianes con chorizos.

La Universidad de El Salvador exige una subida de casi cuarenta millones de dólares a la asignación que recibe del gobierno, en un momento de estrechez presupuestaria para el país. Es con dificultad que se está superando la destrucción causada por la guerra, los terremotos, los efectos de la recesión mundial y de las guerras en el Medio Oriente, el desorden causado por la huelga del ISSS y encima de ello, los incrementos al gasto público por atolondradas decisiones legislativas. Por una parte se hace fuerza para suprimir las cuotas voluntarias en los hospitales presionando al mismo tiempo para mejorar los servicios, mientras por la otra la UES quiere más dinero.

¡Vaya ganga la que plantea la UES! Pide más dinero cuando hay menos dinero, pero lo quiere manejar a su antojo, sin darle cuentas a nadie. El pretexto es la “autonomía universitaria”. A la UES hay que dotarla de presupuestos, pero estos recursos van a un agujero negro, que traga todo sin supervisión, control o responsabilidad. Lo que se dice es que “los organismos fiscalizadores de la Universidad de El Salvador vigilan el gasto y dan cuenta de ello a las autoridades de la institución”. Pero vigilantes, autoridades, despilfarradores, tesoreros, organismos de control, etc., son un solo torzal donde unos guardan las espaldas de otros. En la Universidad sucede igual que en las alcaldías controladas por los comunistas: los que gastan, los que auditan y los que vigilan son los mismos. Allí se amarran los perros guardianes con chorizos.

Nadie discute que la educación es fundamental para lograr el desarrollo y asegurar un mejor futuro para nuestro país. Es un factor importantísimo, sin embargo no es el único ni es suficiente.

Que un país se rija bajo un Orden de Derecho, haya paz interna, se respeten las libertades individuales y se trabaje en un esquema de mercado, es más propicio para el desarrollo que altos niveles de educación bajo dictaduras. Y si bien hay mucha educación que capacita y mejora al individuo, hay otra que desperdicia el potencial de las personas y que tuerce y manipula sus vidas.

O se somete, o se larga

Para mantener control sobre la UES, las argollas se valen del voto estudiantil y del voto de los empleados para ganar las elecciones. Y éstas no se basan en el voto “individual, secreto, informado y libre”, sino en el voto de los tumultos, “a mano alzada”, para saber quiénes están en contra del “establecimiento”. El procedimiento viene desde muy lejos en el tiempo: arman la asamblea, se presentan los candidatos, comienzan las interminables peroratas, van cansando a los opositores y sólo cuando el salón queda mayoritariamente en manos de los cofrades, se “vota”.

¿Pueden haber movimientos renovadores, o capaces de enmendar el triste curso que ha llevado la UES por décadas? Ya asesinaron a un rector que quiso poner orden y decencia en la UES, el doctor Carlos Alfaro. Al resto de los que van despuntando les hostigan, insultan, persiguen, acosan y amenazan hasta que ellos entienden los mensajes y, o se someten, o ponen pies en polvorosa. Más o menos como hicieron con los socios del Colegio Médico que no acuerparon la última huelga. ¡Vaya ejemplos para educar juventudes!

 

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