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La nota del día
Quieren más pisto sin dar cuentas
En
la Universidad sucede igual que en las alcaldías controladas
por los comunistas: los que gastan, los que auditan y los que vigilan
son los mismos. Allí se amarran los perros guardianes con
chorizos.
La Universidad de El Salvador exige una subida de
casi cuarenta millones de dólares a la asignación
que recibe del gobierno, en un momento de estrechez presupuestaria
para el país. Es con dificultad que se está superando
la destrucción causada por la guerra, los terremotos, los
efectos de la recesión mundial y de las guerras en el Medio
Oriente, el desorden causado por la huelga del ISSS y encima de
ello, los incrementos al gasto público por atolondradas decisiones
legislativas. Por una parte se hace fuerza para suprimir las cuotas
voluntarias en los hospitales presionando al mismo tiempo para mejorar
los servicios, mientras por la otra la UES quiere más dinero.
¡Vaya ganga la que plantea la UES! Pide más dinero
cuando hay menos dinero, pero lo quiere manejar a su antojo, sin
darle cuentas a nadie. El pretexto es la autonomía
universitaria. A la UES hay que dotarla de presupuestos, pero
estos recursos van a un agujero negro, que traga todo sin supervisión,
control o responsabilidad. Lo que se dice es que los organismos
fiscalizadores de la Universidad de El Salvador vigilan el gasto
y dan cuenta de ello a las autoridades de la institución.
Pero vigilantes, autoridades, despilfarradores, tesoreros, organismos
de control, etc., son un solo torzal donde unos guardan las espaldas
de otros. En la Universidad sucede igual que en las alcaldías
controladas por los comunistas: los que gastan, los que auditan
y los que vigilan son los mismos. Allí se amarran los perros
guardianes con chorizos.
Nadie discute que la educación es fundamental para lograr
el desarrollo y asegurar un mejor futuro para nuestro país.
Es un factor importantísimo, sin embargo no es el único
ni es suficiente.
Que un país se rija bajo un Orden de Derecho, haya paz interna,
se respeten las libertades individuales y se trabaje en un esquema
de mercado, es más propicio para el desarrollo que altos
niveles de educación bajo dictaduras. Y si bien hay mucha
educación que capacita y mejora al individuo, hay otra que
desperdicia el potencial de las personas y que tuerce y manipula
sus vidas.
O se somete, o se larga
Para mantener control sobre la UES, las argollas se
valen del voto estudiantil y del voto de los empleados para ganar
las elecciones. Y éstas no se basan en el voto individual,
secreto, informado y libre, sino en el voto de los tumultos,
a mano alzada, para saber quiénes están
en contra del establecimiento. El procedimiento viene
desde muy lejos en el tiempo: arman la asamblea, se presentan los
candidatos, comienzan las interminables peroratas, van cansando
a los opositores y sólo cuando el salón queda mayoritariamente
en manos de los cofrades, se vota.
¿Pueden haber movimientos renovadores, o capaces de enmendar
el triste curso que ha llevado la UES por décadas? Ya asesinaron
a un rector que quiso poner orden y decencia en la UES, el doctor
Carlos Alfaro. Al resto de los que van despuntando les hostigan,
insultan, persiguen, acosan y amenazan hasta que ellos entienden
los mensajes y, o se someten, o ponen pies en polvorosa. Más
o menos como hicieron con los socios del Colegio Médico que
no acuerparon la última huelga. ¡Vaya ejemplos para
educar juventudes!
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