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Matan
a testigos de crimen en Colonia Las Margaritas
Soyapango.
Familiares dicen que no sospechan de nadie - La víctima era
un joven que había sido amenazado por muchos, ya que se metía
a hurtar en las casas del sector.
Eran las tres de la madrugada de ayer cuando una vecina del Pasaje
41 poniente, de la Urbanización Las Margaritas 4, escuchó
que alguien suplicaba.
No, no me peguen, fue el último grito. Luego
sonó el golpe de una piedra, como que se estrellaba contra
el pavimento. Después, volvió el silencio.
Al amanecer, se enteró de que había un muerto en la
entrada del pasaje. Era Daniel Antonio Torres Umanzor, alias Comején,
de 17 años, residente en la Colonia San Nicolás, a
pocos metros de donde fue lapidado.
Según familiares de la víctima, Daniel había
sido testigo del asesinato de Juan Carlos Galdámez, vigilante
del parqueo número 3 de la Colonia Las Margaritas 4.
El crimen de Galdámez ocurrió el 18 de agosto pasado.
Se presume que fue perpetrado por seis miembros de la Mara Salvatrucha,
que dominan el sector.
En esa ocasión, Daniel, un noctámbulo adicto a las
drogas y que hurtaba para mantener su vicio, caminaba por la Avenida
Prusia, cuando escuchó varios disparos, a pocos metros del
parqueo número 3.
Luego se encontró con varios hombres que corrían en
dirección opuesta a la de él. Daniel observó
que uno de los sujetos llevaba un arma en la mano.
Minutos después del crimen, la policía capturó
a cuatro sospechosos, miembros de la Mara Salvatrucha.
La Fiscalía tomó como testigo clave a Daniel, para
procesar a los cuatro sospechosos.
Sin embargo, tres días después del hecho, una jueza
de Soyapango sobreseyó provisionalmente a los pandilleros
del delito de homicidio.
Un pariente de Daniel sostuvo que no se tomaron las medidas adecuadas
para proteger la identidad de su hermano. Al ahora fallecido lo
cubrieron con una capa, pero no hicieron lo mismo con el pariente
que lo acompañaba, por ser menor de edad.
Fuentes policiales sospechan que los responsables del homicidio
son delincuentes que querían ajustar cuentas con la víctima,
a raíz de aquel suceso.
Sin embargo, algunos parientes sostuvieron que en aquella ocasión,
Daniel no pudo o no quiso incriminar a ninguno de los detenidos,
pues, al parecer, entre los cuatro no estaba quien llevaba el arma.
Agregaron que, de momento, no tienen la menor sospecha de quiénes
mataron al menor.
La familia reconoce que muchas veces Daniel se introducía
a hurtar a algunas casas del sector para poder sostener el vicio.
Mucha gente lo había amenazado, sostuvo Florentín
Umanzor, un hermano.
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