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El
responsable del accidente huyó del lugar
Niña murió arrollada en San Juan Nonualco
La
Paz .
La pequeña cruzó la calle sin precaución cuando
se dirigía, con un huacal en la cabeza, al molino de Los
Zacatillos.
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| Irma Hernández llora junto al cadáver
de su hija. La rodean vecinos de la comunidad Los Zacatillos.
Foto: EDH/Jesús Corvera |
Caminaba de prisa hacia el molino, con un huacal llenó de
maíz sobre la cabeza. A diario, dejaba la cama a las 5:00
de la mañana, para cumplir con sus deberes domésticos
antes de ir a la escuela del cantón Los Zacatillos, de San
Juan Nonualco.
Ayer, apresuró la marcha, temerosa de llegar tarde al centro
escolar. Eran las 6:15 cuando salió con el maíz. Faltaban
45 minutos, para que las clases iniciaran.
Irma Cecilia Hernández, de 8 años, solo caminó
150 metros desde su vivienda antes de encontrarse con la muerte.
El camión comercial placas C 90-636 circulaba de poniente
a oriente en la calle nueva que conduce de Zacatecoluca a la autopista
al Aeropuerto. Al llegar al kilómetro 58 y medio, el conductor
enfrentó la imprudencia de un peatón.
Irma, distraída con sus pensamientos, a travesó la
calle de Norte a Sur, en el momento en que pasaba el camión.
La niña quedó tendida en el pavimento. A su alrededor,
esparcido en los dos carriles, el maíz y el dinero que llevaba
para pagar el molino. El conductor huyó del lugar.
El forense informó que la menor tenía destrozada la
parte trasera de la cabeza. Murió en el instante.
Los vecinos de la familia de Irma llegaron hasta la casa y avisaron
lo ocurrido. La madre de la pequeña corrió hasta la
calle, seguida por un grupo de vecinos.
Fue doloroso
Al llegar, observó una escena que jamás olvidará.
Luego, los gritos y el llanto de la madre conmovieron a todos los
presentes. En medio del grupo, con los ojos fijos en el cadáver,
estaban los dos hermanitos de Irma: Samuel y Rafael, de 12 y 9 años,
respectivamente.
Samuel tenía el rostro desencajado. No daba crédito
a lo que sus ojos veían. Apenas minutos antes había
platicado con su hermanita, que arreglaba todo para irse al molino.
Similar actitud mostraba Rafael.
Tras el reconocimiento legal, el cuerpo fue entregado a la familia.
Sabedores de las limitantes económicas de la familia Hernández,
los vecinos gestionaron, en la municipalidad de San Juan Nonualco,
la donación del ataúd para los restos de Irma. La
velación se preparo en la casa de la pequeña.
El sepelio está programado para hoy, en el cementerio del
cantón Los Zacatillos.
La PNC atribuye el accidente a la imprudencia de peatones y conductores
que no acatan las precauciones.
Para los agentes, la prudencia de unos y otros sería suficiente
para reducir la cifra de accidentes en este departamento.
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