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Trichet, que sustituye en el cargo a Wim Duisenberg, se pone al frente del instituto europeo establecido en 1998 en un momento delicado para la economía de los doce países del área, con unas perspectivas de crecimiento modestas de tan solo el 1.8 por ciento en 2004, según las últimas previsiones de la Unión Europea (UE). La reciente apreciación del euro, en detrimento de las exportaciones europeas, es otro reto que deberá afrontar el economista galo, cuya candidatura al puesto estuvo pendiente de un hilo hasta que el pasado verano fue definitivamente absuelto de haber manipulado las cuentas del antiguo banco estatal Credit Lyonnais, cuando era director del Tesoro francés. La observancia del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que países tan importantes como Alemania y Francia infringirán este año, es otro de los objetivos que se encargará de recordar el economista a los Estados miembros del área. Muchos analistas prevén que Trichet dejará inalterados los tipos de interés, que desde junio de este año están en el 2.0 por ciento, el mínimo en más de medio siglo. Tampoco se espera que introduzca cambios fundamentales en la política monetaria. Temple Defensor a ultranza de un franco fuerte en la pasada década al frente del Banco de Francia, Trichet se ganó el apoyo de ayatolá del franco, por la ortodoxia con que dirigió el banco central en París y no se dejó intimidar por las presiones políticas para cambiar el rumbo monetario. En declaraciones a la televisión alemana, el economista insistió en que mantendrá la estrategia de un euro fuerte y estable, como la que el banco ha seguido durante el mandato de Duisenberg. Trichet aporta al cargo excelentes credenciales como banquero central, comparables a las del gobernador de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan, y su conducta será, como hasta ahora, de total adherencia al postulado monetario de estabilidad de los precios y al Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Hasta 2010, el nuevo presidente del banco emisor supervisará el ingreso en la eurozona de los ahora candidatos a la Unión Europea, una vez satisfechos los criterios de convergencia exigidos por la Unión Monetaria. |
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