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Analizando
La Secretaría Nacional de la Familia, ayer y hoy
Indiscutiblemente, las esposas de los presidentes a nivel mundial
realizan hoy en día funciones importantísimas, en
lo que compete a la ejecución o coordinación de los
programas de bienestar de la familia o de algún sector de
la población, en su mayoría, aquellas actividades
que propician la atención integral de la infancia, la promoción
de la mujer o la protección a la tercera edad. Así
vemos frecuentes cónclaves regionales de primeras damas de
toda América y de la Madre Patria, sumadas a expertos, consultores
y representantes de organismos internacionales.
Todo ello lo menciono por la inquietud que existe actualmente sobre
el rol de nuestra próxima Primera Dama y su relación
con una institución establecida como es la Secretaría
Nacional de la Familia.
Haciendo un poco de historia, recuerdo que en 1989 se inició
el Gobierno del licenciado Alfredo Cristiani y, a su lado, doña
Margarita, su esposa, quien manifestó su fehaciente interés
por realizar programas sociales que respondieran a las demandas
de toda una población, que se debatía en la crisis
de las turbulentas actividades políticas y los sangrientos
ataques de la guerrilla; fue entonces cuando fui llamada por ella
a colaborar en una institución de gobierno y a trabajar muy
cerca de esta excepcional dama.
Ella, una mujer visionaria, me planteó el interés
de conformar una instancia que atendiera las necesidades de la familia
salvadoreña; para darle forma a esta idea, consultó
varias opiniones. Recuerdo su pequeño despacho en la primera
planta de Casa Presidencial, donde nos reuníamos.
Evaluamos diversas opciones y enfoques puestos en su escritorio,
finalmente tuvimos la oportunidad de conformar, trabajando conjuntamente
con doña Margarita y el doctor Juan Carlos Nieto, el Proyecto
de Creación de la Secretaría Nacional de la Familia,
con su exposición de motivos o considerandos y metas. Así
nació esta importante institución, en octubre de 1989,
la que ha dado seguimiento a buena parte de los programas de bienestar
de la población y desde la cual las primeras damas que sucedieron
a doña Margarita han podido proyectar su interesante labor.
Catorce años después, la situación social que
vive el país ha gestado diferentes demandas y éstas
se acentúan en los sectores adolescencia-juventud, y en puntos
vulnerables del núcleo familiar. Los desajustes que causaron
el conflicto bélico de doce años y la ola delincuencial
desatada desde entonces, nos hacen un fuerte llamado a la conciencia
de todo buen nacionalista, solicitando de la Secretaría Nacional
de la Familia acciones más decididas, penetrantes, puntuales
y de cobertura nacional.
Ahora, la Secretaría Nacional de la Familia necesita evaluar
su intenso recorrido, y posteriormente ajustar y reestructurar planes
de trabajo existentes, o crear otros que cubran y llenen los vacíos
de grupos que aún están desprotegidos. Es de suma
urgencia diseñar una Política Nacional de la Familia
que coordine esfuerzos y acciones: Municipales, de organismos no
gubernamentales y de gobierno, a fin de lograr resultados óptimos
y deseables con estrategias que cubran plazos a corto, mediano y
largo alcance. Una institución con fines estrictamente sociales,
como es la secretaría mencionada, debe de tener un accionar
dinámico como variable es la conducta del ser humano, se
debe adecuar a la realidad actual y a las demandas y necesidades
de la población. Este es el reto que tiene esta noble institución,
hacer Patria con nuestro más valioso recurso: hombres y mujeres
salvadoreños.
Al cerrar este artículo, deseo hacer públicas mis
felicitaciones a la Secretaría Nacional de la Familia, a
doña Lourdes de Flores, su presidenta; a El Diario de Hoy,
a su Director Ejecutivo y al Presidente de la Editorial Altamirano,
por la acertada iniciativa y excelente labor en la difusión
de principios y valores a través de las publicaciones de
los fascículos VALORES. Este esfuerzo conjunto, entre empresa
privada y Gobierno de la nación, es un aporte invaluable
que coadyuva a la formación y superación de nuestra
niñez y juventud.
* Lic. en Servicio Social.
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